Un sorteo amigable para River

La Copa Sudamericana le presentó al equipo de Eduardo Coudet un panorama cordial, a priori, en el comienzo de la competencia.

Ernesto Provitilo
TyC
Ya bastante tenía el Millonario el tener que jugar esta copa, castigo por las malas decisiones tomas en la conducción de su fútbol, como para que también le tocara una zona complicada. Obra y gracia de la Divina Providencia, el Millo se enfrentará con tres rivales inferiores, en nombres y presupuesto. Usted, lector, dirá, ojo que River no es precisamente un dechado de buen fútbol. Claramente no. Pero está en un proceso de recuperación, con una energía renovada y estas pruebas con este tipo de rivales pueden colaborar en este proceso de volver a ser.

Bragantino deambula por la media tabla en el Brasileirao. Si bien en el torneo pasado le fue mejor, terminó séptimo, hoy el equipo pareciera ser otro. Los dirigidos por Vagner Mancini no ganan desde el 15 de febrero, cuando vencieron a Novohorizontino en el Paulistão, torneo en el que fueron eliminados en cuartos de final. No tiene grandes figuras en su plantilla y los mejores, el paraguayo Pitta, el colombiano Mosquera y el buen volante Eduardo Sasha hoy están en bajo nivel. River puede soñar con ganar en el Nabi Abi Chedid, el particular estadio situado en Bragança, propiedad de Red Bull. Es uno de los equipos brasileños sí, pero muy ganable. Y, además, los equipos de dicho país  parecieran no darle demasiada importancia.a la Sudamericana

Blooming le presenta a River dos facilidades: por un lado, jugó un partido solo por los porotos en lo que va del año, la clasificación a la Sudamericana con triunfo ante San Antonio Bulo Bulo; y, por el otro, tampoco presenta la complejidad de la altura, algo que traumatiza a River. El coqueto estadio Tahuichi Aguilera está a 400 metros sobre el nivel del mar. Por lo tanto, la banda del Chacho acá tiene que hacer pata ancha, descontando un triunfo de local y por qué no, una victoria de visitante, en el que sería su partido presentación, en una cancha que, como detalle particular, presenta una iluminación más que deficiente.

Finalmente, queda, en los papeles, el rival más accesible del grupo. Hablamos del Carabobo FC, equipo venezolano de la ciudad de Valencia, 150 kilómetros al oeste de Caracas. El Granate no goza de un gran momento tampoco, quedó afuera de la chance de jugar Libertadores perdiendo el repechaje final con Sporting Cristal, por penales, y en la Liga Futve se encuentra en la séptima posición. Podemos argumentar a su favor que es el último campeón del Clausura venezolano o que ya es un viejo conocido de la Sudamericana, ésta es su séptima participación. Pero pocos elementos más podemos agregar para preocupar a River. Está en el puesto 128 de Conmebol, o sea sería un Mauritania de la FIFA. Lo más perjudicial en este caso es el viaje, ocho mil incómodos kilómetros hasta llegar al Polideportivo Misael Delgado, la casa del Carabobo para diez mil espectadores.

Hecho el repaso y siempre hablando de lo que es la previa, sin desmerecer a nadie, el favoritismo de River y una conquista cómoda del grupo emerge como algo claro. La reconstrucción de su hegemonía lo encuentra en este momento en la segunda competencia del continente, para, desde allí, estar en las conversaciones que le corresponden. Mientras tanto, el bendito sorteo ayudó. 

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