Solo algunos buques aliados logran cruzar el estrecho de Ormuz bajo vigilancia del régimen de Irán
Las autoridades han permitido el paso de solo unos pocos barcos por la estratégica vía marítima, mientras empresas navieras afirman que se busca demostrar dominio regional y condicionar los flujos energéticos
InfobaeEn los últimos días, Irán ha permitido que solo un reducido grupo de buques transite por sus aguas territoriales en el estratégico estrecho de Ormuz, en lo que ejecutivos del sector naviero consideran un intento de demostrar el control iraní sobre la vía marítima. Según un análisis de señales de transpondedor realizado por Financial Times a través de la plataforma MarineTraffic, al menos ocho embarcaciones —incluidos petroleros y graneleros de India, Pakistán, Grecia y la propia flota iraní— han tomado una ruta poco habitual alrededor de la isla de Larak.
Entre los buques que han utilizado este recorrido se encuentran principalmente aquellos que previamente recalaron en puertos iraníes. Un operador de tanqueros pagó una tarifa de 2 millones de dólares a las autoridades de Irán para garantizar el paso seguro por el estrecho, informó Lloyd’s List Intelligence. Otros barcos podrían haber cruzado sin activar sus sistemas automáticos de localización.
El tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz ha caído drásticamente tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Gobiernos como los de China e India mantienen negociaciones con Teherán para asegurar el paso de sus barcos por esta ruta, utilizada antes de la guerra por aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo. Por ahora, los flujos se mantienen bajos y no se prevé una reapertura amplia: analistas citados por Financial Times consideran que Irán busca presionar a la administración Trump mediante la restricción de suministros energéticos y el control del acceso marítimo.
Al menos nueve buques chinos de la compañía estatal Cosco permanecen reunidos en el norte del Golfo, supuestamente esperando el cruce. Cosco no respondió a las solicitudes de comentarios. Beijing ha mantenido la compra de petróleo iraní pese a las sanciones de Estados Unidos, consolidando la alianza energética entre ambos países.

Los ataques en el Golfo han afectado gravemente a la industria naviera y energética, con 3.200 barcos detenidos y una caída del 96% en los cruces diarios, según S&P Global. Se han registrado al menos 22 embarcaciones atacadas desde el inicio de la guerra, ya sea como daño colateral o en ataques directos, incluyendo un incidente relacionado con bombardeos al complejo gasífero de Ras Laffan en Catar. Este suceso provocó un aumento de hasta 30% en los precios del gas europeo y un repunte del 10% en el petróleo, que llegó a casi 119 dólares por barril antes de estabilizarse.
Ejecutivos del sector advierten sobre un posible “shock energético” prolongado si persisten las restricciones y los ataques. Tom Sharpe, excomandante de la marina británica, explicó que la destrucción de radares iraníes tras los ataques estadounidenses obliga a los barcos a acercarse a la costa para ser identificados visualmente, facilitando así el control del tráfico marítimo por parte de Irán. Sharpe señaló que Teherán permite el paso de buques chinos porque China es un cliente clave y no aceptaría el cierre total del estrecho.
Fuentes del sector especulan que Irán podría instaurar un sistema similar al empleado por los rebeldes hutíes en el mar Rojo, donde los barcos deben solicitar autorización previa para cruzar. La preocupación principal es si las decisiones de alto nivel se implementarán correctamente entre los mandos operativos locales, dado el riesgo de incidentes en la zona.


