Salvados por la campana

Nefasto partido de un Barça irreconocible que empató de milagro con gol de penalti de Lamine en el minuto 95′.

Santi Giménez
As
El Barça lo dio todo en una empresa inútil ante el Atlético de Madrid en la Copa hace una semana y desde entonces parece que los chicos necesitan unas vacaciones con balneario, porque el equipo ni física ni mentalmente da para más. Después de salvar con más pena que gloria la visita a San Mamés gracias a una genialidad de Lamine Yamal, en St James’ Park el Barça salvó los muebles a última hora gracias a un penalti marcado también Lamine que le regala a los culés un 1-1 inmerecido, en un partido que si hubiera sido ante un rival de más categoría que el Newcastle, que no es complicado, el equipo de Flick hubiera salido seriamente herido. Pero el Newcastle da para lo que da y, aun así, mereció más que el Barça.

La alineación prevista del Barcelona se vio alterada por la baja a última hora de Eric García, con molestias musculares, lo que dio entrada en el equipo a Araújo, que se colocó como lateral derecho. El uruguayo afrontaba un reto mayúsculo porque volvía a la Champions sin haber dado sensaciones de fiabilidad en su retorno en la competición doméstica. No fue de los peores. Imaginen el nivel del resto.

Dani Olmo provoca el penalti y Lamine Yamal anota desde los once metros, 1-1, en el minuto 94. Harvey Barnes marca en el minuto 85.

Aviso de Eddie Howe

Había avisado en la previa Eddie Howe que para ellos la clave del partido iba a estar en una salida en tromba. Entre esa declaración y la experiencia del partido de septiembre, el Barça, que no es que sea el equipo más fiable del mundo en lo que se refiere a la puesta en escena, llegaba avisado. Y si les faltaban señales, antes de empezar, a ritmo de AC/DC, un castillo de fuegos artificiales que un empleado del Newcastle confirmó que era “specially for you, Barcelona”.

A ritmo muy heavy empezó el Newcastle, que encerró en su campo al Barcelona durante 15 minutos ante el delirio de su afición que celebraba los córners como goles.

Le costó unos buenos 20 minutos al Barcelona bajar el suflé y capear el temporal. Ayudó que Burns casi se marcara un gol en propia puerta para que las urracas volvieran al nido, pero ver al Barcelona perdiendo tiempo en los saques de banda en el minuto 27 era todo un síntoma de que las cosas no iban bien.

La amenaza del Barça se centraba en Lamine, porque Lewandowski era un náufrago y Raphinha era una caricatura perdiendo balones y fallando controles fáciles. Y Pedri se iba al suelo a la que veía una sombra blanquinegra.

Esperanza fantasma

La esperanza del Barcelona era que había salido vivo del primer tiempo, donde tampoco es que el Newcastle les fusilara a disparos, y que quedaba toda la segunda parte, que es en la que supuestamente el Newcastle bajaba revoluciones, según palabras de su propio técnico. Pero no fue así. Los locales siguieron siendo tan torpes en los metros finales como en la primera parte, pero físicamente se comieron con patatas a un equipo blaugrana que daba la sensación de no poder ni con las botas. Se ve que el esfuerzo ante el Atlético necesita más de una semana de recuperación. En cambio, el Newcastle, que venía de jugar ante el City, estaba como una rosa. Algo falla aquí.

La segunda parte del Barça fue otro ejercicio de supervivencia digno de un equipo pequeño que se sabe en el alambre. Las conexiones básicas del sistema fallaron estrepitosamente.

El Newcastle olió la sangre y finalmente logró su premio en un gol que llevaba mucho tiempo mereciendo con un tanto de Barnes en otra calamidad defensiva blaugrana. El Barcelona estaba en el suelo y con todo merecimiento, pero un milagro final le allanó el camino. Penalti de Thiew a Olmo en el último minuto del alargue y Lamine Yamal asumió la responsabilidad de lanzarlo. Gol en el minuto 95, vigésimo tanto del ‘10’ blaugrana y el equipo de Flick salvado por la campana.

Sin jugar a nada, la suerte le premió, pero no puede ocultar que el equipo ha entrado en un bache desde el intento inútil de gesta ante el Atlético. La suerte, cuenta.

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