River comenzó la era post Gallardo con un empate ante Independiente Rivadavia

El Millonario, que arrancó perdiendo por un golazo de Ríos, rescató un punto de su visita a Mendoza gracias a un cabezazo de Montiel. Ahora espera por la llegada de Coudet.

Ariel Cristófalo, Olé

Cuando Eduardo Coudet se fue a acostar poco antes de las cuatro de la mañana del martes en Vitoria-Gasteiz habrá comprendido más al detalle la complejidad del gigantesco desafío que afrontará desde esta semana. El Chacho tendrá muchísimo trabajo para lograr que River se transforme de una vez por todas en un equipo que dé seguridad, que se inyecte de intensidad, de frescura y de confianza, que tenga un norte en términos de estilo e idea de juego.


Contra Independiente Rivadavia en Mendoza, un partido que puede dividirse en muchos actos, el CARP mostró algunos indicios intermitentes de recuperación, también fragilidad en muchos tramos en los que lo pasaron por arriba, pareció que lo goleaban, lo empató en un ataque aislado, aburrió con un juego espeso, sufrió y controló a los aviones de CSIR y zafó al final.

Independiente Rivadavia y River, a mano (Foto Ramiro Gómez).Independiente Rivadavia y River, a mano (Foto Ramiro Gómez).

Entre todos los diagnósticos que pudo haber sacado Coudet, lo que es seguro es que el ya ex técnico del Alavés debió haber anotado y subrayado con resaltador que este River no es confiable, que tiene subibajas emocionales demasiado abruptos, que es un papel en el viento, que por muchos momentos parece sufrir los partidos, que por otros muestra de manera casi residual y discontinua la jerarquía de sus futbolistas y que por otros comete errores amateurs, como si se le desconectara la señal de wi-fi y quedaran 11 ruedas giratorias de buffering como las que aparecen cuando un video no carga.

El proceso puede sintetizarse por caso en Gonzalo Montiel haciendo de cuenta que Elordi era un hombre invisible y dejándolo mano a mano con un Beltrán que lo salvó y el mismo Cachete confirmando que, siendo lateral, es el mejor delantero de River en el año al llegar por sorpresa y clavar el 1-1 y, también, que es el futbolista con más corazón del CARP. O Subiabre, capaz de asistir de primera al campeón del mundo y, sin ningún contexto, darle un pisotón a Diego Crego que merecía tarjeta roja. Así pasó con todo el equipo que esta vez dirigió Escudero: Driussi por raptos enganchó al equipo y por muchos otros decidió sin criterio pases fáciles, rebotó mal la pelota y provocó demasiadas pérdidas; Acuña combinó prestancia en los controles y los cruces con lagunas de atención y centros inerciales a la nada; Rivero la pasó mal con Gonzalo Ríos y su despeje de cabeza sobre el final a un centro envenenado de Villa valió un gol.

El único que zafó de esa lógica de electrocardiograma fue un Santiago Beltrán que justificó el empate que se trajo el equipo de Mendoza gracias a tres atajadas top: la de Elordi en el inicio y los dos cabezazos a Florentín, en especial el último de ellos cuando moría el partido. En el 0-1, un bombazo de Ríos, no pudo hacer nada.

No sacará mucho más en limpio River. Acaso, para la estadística, le queda el consuelo mínimo de haber rescatado un punto después de empezar abajo: aunque aún no da vuelta un resultado desde noviembre de 2024 (20 PJ), llevaba 11 juegos en los que perdía cada vez que arrancaba perdiendo y se cortó ese pequeño sangrado ante el líder de su zona. Eso es todo. Tenés mucho laburo, Chacho...

River rescató un punto de Mendoza (Foto Ramiro Gómez).River rescató un punto de Mendoza (Foto Ramiro Gómez).


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