Real Madrid-Elche / Güler hace un gol para la historia en la semana de Valverde
El turco abrocha la victoria del Madrid con un tanto desde 70 metros. Partidazo y tanto de Valverde. Jugaron cinco castillistas más cuatro excanteranos.
El Elche se quedó en un dominio protocolario, fingido, con mucha tenencia y poca presencia. Lástima que la posesión no dé de comer. La despensa de puntos de su buen inicio empieza a vaciarse.
Esta volea de Rüdiger abrió el marcador.JAVIER GANDULCurioso equipo el Elche, que ha venido despeñándose en la tabla, de casi Europa a casi el abismo, sin mover un milímetro su plan. Roza el descenso con casi un 60% de posesión, registro solo inferior al de los dos grandes. Hay equipos de buenos principios que tienen un mal final. Si hay que morir, que sea abrazado a la pelota o algo así defiende Eder Sarabia ante su vestuario. Así salió también al Bernabéu, con un Redondo de segunda generación, Federico, en el centro de un ruedo que adoró a su padre, futbolista que estaría en un top-3 histórico en un ranking de personalidad en el campo. Sin demasiada profundidad, no pasó de replegar durante unos minutos al Madrid, cuya puesta en escena tuvo poco que ver con las de Champions, pero que acabó a lo grande.
Las bajas
Arbeloa se encontró, de nuevo, con un Madrid de servicios mínimos: diez bajas y únicamente catorce jugadores del primer equipo en buen uso. Y fue poco ahorrativo: solo Trent y Güler, de los que jugaron el miércoles ante el City, descansaron frente al Elche. Es decir, que repitió Thiago Pitarch, el futbolista que puede reorientar La Fábrica de la exportación al autoconsumo. Un Madrid cazador que quiere convertirse en recolector. Enfrente estuvo Febas, otro excanterano estupendo, que se amarró al timón del Elche desde el inicio. Él tuvo el mapa de un equipo bienintencionado, pero tristón.
Valverde marcó así el segundo gol del Madrid.AITOR MARTINAsí que con un Elche empachado de pelota y corto de verticalidad y un Madrid atrapado entre la euforia pasada y la adrenalina venidera apenas sucedió nada en las áreas durante media hora. Con Brahim y Vinicius abiertos a las bandas, Valverde asumió con cierta frecuencia el rol de falso nueve. Después de lo del miércoles se siente capaz de todo. Sin embargo, la buena organización del Elche, agrupado en un 5-4-1 elástico, no le dio demasiadas oportunidades en ese tramo.
En realidad, el Madrid era el de la Liga, ese equipo aún en observación, sin el alta, poco eficaz en la circulación de la pelota, poco presionante, poco peligroso, en definitiva, más allá de los arranques de Vinicius, jugador antisistema cuya dinámica no siempre se corresponde con la de los partidos. Ese ritmo con el que empezó el equipo está al alcance de cualquiera, incluso de este Elche que comparecía después de once partidos sin ganar y con un solo punta nato, André Silva.
Volea imparable
La primera mitad era un verdadero tostón. El Madrid resumía su actuación con un tirito desviado de Tchouameni, un cabezazo a ninguna parte de Rüdiger, algún que otro córner y varios ratitos ‘balconeando’ el área sin poner un pie en ella. A cambio, atrás no tenía nada que temer. Así que el gol de Rüdiger fue una bombona de oxígeno para el equipo. El tanto empezó en Valverde, otra vez Valverde, que disparó su cañón desde fuera del área, rechazó Dituro, no pudo Brahim controlar la pelota, Pedrosa metió su cabeza como pudo y Rüdiger mandó al paredón al Elche con una violentísima volea. Imparable por la potencia y por la cercanía con la meta. El patriotismo del alemán, con problemas físicos desde hace tiempo, queda fuera de toda duda.
Este remate Huijsen supuso el 3-0.JAVIER GANDULPara entonces Valverde seguía levitando. Y remató su semana en modo Balón de Oro con otro gol de altísimo nivel. Empezó la jugada y la culminó, previa combinación con Fran García, desde el borde del área, tras un quiebro para buscarse la pierna derecha y con un disparo colocado a la escuadra. También entrará entre los diez mejores tantos de su carrera. No hubo lugar en el campo en que no estuviera él, para auxiliar, para emprender o para disparar. Cinco goles en los últimos tres partidos. Esa catarata no se vio venir.
Arma joven
La doble ventaja del Madrid abrió mucho el partido. El Elche ya no tenía nada que proteger y el equipo de Arbeloa se siente reconfortado en partidos a campo abierto. Brahim se encontró pronto con un mano a mano frente a Dituro, un gol seguro para él o para Vinicius, que le acompañaba. No acertó. De haberlo hecho, probablemente Arbeloa hubiese pensado antes en Mánchester.
Aún así, a falta de media hora fue retirando piezas cruciales (Rüdiger, Valverde, Tchouameni, Thiago Pitarch, Brahim, Vinicius) y cargando el once de castillistas (Diego Aguado, Yáñez, Manuel Ángel, Palacios). Fue, sin duda, la gran fiesta de la cantera blanca: hasta diez jugadores de los que participaron en el choque pasaron por el Castilla. Uno de ellos, Yáñez, que ya había debutado con Ancelotti, le regaló el tercer gol a Huijsen, que cabeceó en territorio del nueve. No hay nada como no poner ninguno para que todos quieran serlo. Otro novato, Diego Aguado, salvó dos goles. A Manuel Ángel le fue peor: anotó en propia puerta tras error grave de Camavinga.
Dituro ve cómo Güler, con un disparo de 70 metros, le supera para cerrar la goleada blanca.Alejandro Martinez VelezEder Sarabia había aumentado la cuota ofensiva del Elche cuando aquello ya no tenía remedio. Su equipo acabó perdido entre un grupo de chavales que ahora tienen más cerca su sueño y retratado para siempre por una ocurrencia final de Güler, que mandó un morterazo desde 68,6 metros que declararán bien de interés cultural, para cerrar le fiesta. No esperen nada mejor en años.


