Qatar advirtió del “precedente peligroso” de atacar infraestructura civil y exigió consenso regional sobre el futuro del estrecho de Ormuz
El portavoz del Ministerio de Exteriores qatarí, Majed al Ansari, condenó el ataque iraní del lunes contra una central eléctrica en Kuwait y alertó de que la destrucción sistemática de instalaciones civiles fija “líneas rojas” que podrían normalizarse en conflictos futuros
Infobae¿El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al Ansari, advirtió este martes que los ataques reiterados contra instalaciones energéticas en Medio Oriente establecen un “precedente muy peligroso” que podría extenderse a conflictos futuros. La declaración llegó un día después de que Irán atacara una central eléctrica y una planta desalinizadora en Kuwait, un bombardeo que causó la muerte de un trabajador indio y dañó infraestructura civil esencial para la población de la región.
Las instalaciones energéticas —junto a las plantas nucleares, las redes desalinizadoras y los sistemas eléctricos— constituyen, en palabras del portavoz, “la infraestructura civil más vulnerable en cualquier guerra”. Al Ansari recordó que Qatar participó en esfuerzos de mediación para proteger el sector energético durante el conflicto en Ucrania, y señaló que lo que entonces se intentó evitar ocurre ahora en el Golfo de forma cotidiana. “Ahora estamos viendo que esto sucede aquí, donde las instalaciones energéticas son atacadas casi a diario”, afirmó, según EFE.
El ataque a Kuwait no fue un hecho aislado. Desde el inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, las represalias de Teherán alcanzaron instalaciones en Qatar, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait. El complejo de Ras Laffan, corazón del sector gasístico qatarí, sufrió daños que destruyeron el 17% de la capacidad exportadora de GNL, con pérdidas estimadas en 20.000 millones de dólares anuales y reparaciones proyectadas entre tres y cinco años, según el consejero delegado de QatarEnergy, Saad al Kaabi. La empresa declaró fuerza mayor en contratos con clientes en Italia, Bélgica, Corea del Sur y China.
Sobre el estrecho de Ormuz, Al Ansari fue igualmente categórico. El paso marítimo —por el que transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y GNL— es, a su juicio, una “vía compartida” cuyo futuro debe decidirse por consenso regional. Irán lo bloqueó de facto desde el inicio del conflicto, lo que disparó los precios de la energía e interrumpió cadenas de suministro globales. “Las amenazas en el estrecho de Ormuz y su cierre representan una amenaza para la seguridad energética mundial”, advirtió, e instó a todas las partes a respetar el derecho internacional.
Qatar expresó su respaldo a la mediación liderada por Pakistán. Este martes, los cancilleres paquistaní, Ishaq Dar, y chino, Wang Yi, presentaron en Beijing una iniciativa de cinco puntos: alto el fuego inmediato, negociaciones de paz, protección de objetivos no militares, seguridad de las rutas marítimas y respeto a la Carta de Naciones Unidas. La propuesta llegó tras consultas en Islamabad con los cancilleres de Arabia Saudita, Turquía y Egipto. Al Ansari aclaró que Doha no participa en esa mediación, pero mantiene comunicación activa con todas las partes. Con el conflicto en su quinto mes, la advertencia qatarí apunta a un riesgo que trasciende la región: que lo que hoy se llama línea roja mañana se convierta en práctica habitual de guerra.


