Panamá enfrenta el avance silencioso de más de 180 pandillas que reconfiguran el panorama de violencia en regiones clave del país

Cifras recientes revelan un repunte inesperado en delitos letales y decomisos históricos de drogas mientras la sociedad observa con preocupación las nuevas estrategias de los grupos criminales

Infobae

Una reciente escalada de homicidios sacude a Panamá, donde las fuerzas de seguridad señalan que las disputas entre dos grandes grupos pandilleros en San Miguelito y Colón han elevado la violencia letal en los últimos días, destaca una nota de la agencia EFE.


El director de la Policía Nacional, Jaime Fernández, citado por EFE, confirmó que estas bandas buscan ampliar su dominio territorial mediante la captación de nuevos miembros, lo que intensifica los enfrentamientos.

Las autoridades panameñas responsabilizan a las pandillas de aproximadamente el 70 % de los asesinatos registrados durante 2025, con un total de 593 víctimas, cifra que representa un aumento del 2 % respecto al año anterior.

La vinculación de estos grupos con el narcotráfico es directa: además de ejercer el control sobre rutas y cargamentos, participan en el movimiento de alijos procedentes del sur del continente hacia Estados Unidos y Europa.

Actualmente, el país enfrenta la presencia de más de 180 pandillas, según el jefe policial. Estos grupos concentran su actividad principalmente en San Miguelito, un distrito cercano a la capital, y en la provincia caribeña de Colón. En estos lugares se observa la mayor presión de las organizaciones delictivas, que se disputan el control de las redes de distribución y el acceso a los recursos económicos derivados del tráfico de drogas.

En los últimos diez días,
En los últimos diez días, la Policía Nacional realizó incautaciones por más de dos toneladas de drogas en territorio continental. Entre los operativos destaca el decomiso de casi 1,3 toneladas en una vivienda de Colón utilizada como centro de almacenamiento.

Impacto de los pagos en especie y operativos policiales

El fenómeno de los pagos en especie agrava aún más la situación: parte del trabajo de traslado de droga se remunera con sustancias ilícitas, facilitando así el microtráfico en las comunidades. De acuerdo con las investigaciones, los pagos en droga pueden representar entre el 7 % y el 10 % del valor total de los cargamentos. Este mecanismo incentiva el surgimiento de nuevas disputas y “tumbes”, actos en los que bandas rivales roban los alijos entre sí, lo que incrementa la violencia.

En los últimos diez días, la Policía Nacional realizó incautaciones por más de dos toneladas de drogas en territorio continental. Entre los operativos destaca el decomiso de casi 1,3 toneladas en una vivienda de Colón utilizada como centro de almacenamiento. El cargamento iba a ser trasladado a los puertos caribeños para contaminar contenedores con destino internacional.

La estrategia de seguridad se ha intensificado con la incorporación de nuevas unidades y vehículos policiales en las zonas conflictivas. Fernández explicó: “Así como el crimen muta, estamos así mismo cambiando”. El funcionario resaltó además la labor policial en el combate frontal al microtráfico, que afecta la vida cotidiana de los panameños.

La vinculación de estos grupos
La vinculación de estos grupos con el narcotráfico es directa: además de ejercer el control sobre rutas y cargamentos, participan en el movimiento de alijos procedentes del sur del continente hacia Estados Unidos y Europa.

Datos sobre decomisos y diferencias con maras regionales

Durante 2025, Panamá decomisó 129 toneladas de drogas y 47,8 toneladas de precursores químicos, según datos del Ministerio Público. Los decomisos de menor volumen suelen estar relacionados con pagos o robos entre traficantes; Fernández afirma que esta dinámica eleva el nivel de conflicto armado entre las pandillas.

Las organizaciones delictivas en Panamá difieren de las maras como la Salvatrucha y Barrio 18, presentes en países vecinos. No presentan la misma estética ni se enfocan en la extorsión como fuente principal de ingresos. Su modelo de negocio se basa, fundamentalmente, en el tráfico de drogas y los asesinatos por encargo.

El incremento de homicidios y el crecimiento de las pandillas mantienen en alerta a las autoridades y a la sociedad panameña, que observa cómo la lucha por el control del narcotráfico transforma el panorama de seguridad nacional

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