Nos están robando a Boca

El espejismo de Lanús duró poco. La cancha explotó en silbidos y el crédito se agota para todos porque cada vez estamos peor. ¿Alguien puede explicar por qué sigue Úbeda?

Antonio Serpa
TyC
De a poco, partido a partido, día a día, nos están robando a Boca. Esto que vemos en la cancha es el envase grande de un equipo chico. Una camiseta que a la mayoría le queda tres talles más grande. Los colores son los de Boca, la cancha es la de Boca pero esto no es Boca sino lo que queda de Boca. Muchos hinchas, muchos de los que van, ni siquiera son de Boca.

Boca solía ser un club grande que podía ganar o perder pero jugaba finales, inspiraba respeto, metía miedo en sus rivales. Hoy, se nos animan Riestra, Platense, Gimnasia de Mendoza o el peor San Lorenzo de la historia. Hoy, el interino de San Lorenzo, un tal Ayude, es mejor -mucho mejor- que el pasante que dirige a Boca. Hace cambios -el de ellos- y funcionan: centro de uno, gol del otro. Hace un solo cambio -el nuestro- y la caga. Insólito: tiene cinco para hacer pero mete uno solo y le pifia. Pero no le pifia por poco, es uno de esos errores que dentro de algunos años recordaremos entre risas, porque un día esto se va a terminar. Pero hoy nos da bronca. Y silbamos y puteamos y algunos le dicen "andate, bobo". Pero no se va. Nadie lo echa y él no tiene la dignidad de renunciar, de reconocer que le queda grande hasta pasar por la puerta del club (dicho sea de paso, alguien también se la robó).

Todos subestimamos la incapacidad de Úbeda. Aquella vez que sacó a Zeballos para poner a Velasco repartimos las culpas con otro incapaz que lo había inducido al error. Esta vez es todo suyo. Todito. Sacar al 9 cabeceador a falta de tres minutos para el final es una estupidez pocas veces vista. Ni siquiera pillo es, ni un gramo de picardía tiene. Si sacaba a Weigandt (lo estaban puteando luego de otro partido horrible), tal vez nadie lo hubiera puteado. Pero sacó a Bareiro, que cabecea hasta calefones, y enseguida la hinchada se le fue encima. En perspectiva, este cambio fue peor que aquel porque es la repetición de un error, la muestra inequívoca de que el tipo no aprendió y eso nos hunde en esta desesperanza miserable.

Úbeda es un error -otro más- en la historia de Boca. No tiene capacidad para conducir y decidir bajo presión, no tiene agallas para jugársela en los momentos en los que hay que tener los huevos bien grandes ni tiene la dignidad de dar un paso al costado. Claro, podríamos pedir que el presidente/director deportivo/dueño del club lo eche, pero por ahí también hay carencias. De seriedad, de dignidad, hasta de empatía con la gente. Cerca de la medianoche, cuando ya se habían apagado las voces, las luces del palco de Riquelme seguían encendidas, alumbrando el conciliábulo trasnochado con algunos de sus hombres más cercanos. Mientras Úbeda decía en conferencia que no había hecho cambios porque Boca estaba jugando bien, allá arriba lo despellejaban y evaluaban cuánto más se puede aguantar de este modo. Poco, que quede claro. La situación es tan tensa que el espejismo de Lanús se desvaneció así de rápido. Aranda es un pibe al que le cabe tener un partido aceptable a secas y las esperanzas de ver unas gotas de fútbol recaen exageradamente en Paredes, presente en casi todas las buenas jugadas del equipo. Pobre Paredes, dónde se metió. ¿Vendrá Dybala cuando le cuente de este cambalache?

Tan torpe es todo que hasta le rompemos la nariz a Ascacíbar en el festejo del gol. Diez minutos nos duró la alegría. Ni uno más.

No hay peor estado que la incertidumbre, este purgatorio del partido a partido es el verdadero infierno. Hace mucho rato que Úbeda debió haber dejado el banco. No es una cuestión de inexperiencia, hace tiempo que se dedica a esto. Simplemente es malo, es un insulto que ocupe el mismo asiento en el que se sentaron Lorenzo, Bianchi, Basile, Bilardo, Menotti, Tabárez. No todos fueron exitosos en el club, pero todos tenían una grandeza tan indiscutible como la pequeñez de Úbeda. Llevamos cuatro partidos seguidos empatados de local y nadie sabe por qué sostienen a esta marioneta. ¿Es acaso parte de un masterplan para que luego del Mundial llegue uno bueno? ¿No pueden rajarlo y poner dos meses a Herrón porque los putearían mucho? ¿No se puede contratar a alguien que zafe por tres meses? Quién sabe. 

Ayer los jugadores (no todos) zafaron. No habían sido un desastre, hasta podían haber ganado el partido aunque el empate quede bien. El equipo, comparado con lo que suele dar, no jugó tan mal. Hubo no menos de cuatro situaciones claras, ratos de dominio en el primer tiempo, hasta un golazo en el que dos volantes pisaron el área al mismo tiempo. Los silbidos fueron claramente para el técnico y para el presidente que lo sostiene (como cuando cantan por la Comisión). Un recuerdo rápido, para los que dudan de esto: cuando la gente quiso que se fuera Falcioni, lo sacudieron a él y también putearon desde los costados al presidente de aquel entonces. Claro que es más fácil pegarle a un empresario binguero sin piel con la gente que a un ídolo, pero la analogía vale. Es tan responsable el que hace desastres como quien se lo permite. Y este momento excede al "técnico": un solo clásico ganado de los últimos once, historial negativo contra el resto de los grandes en la era Riquelme, tres años sin salir campeones...

Un consejo de corazón, muchachos. Un pedido, casi una súplica. Dejen de pensar en ustedes y piensen en nosotros. Y en Boca. Sean buenos, no nos hagan pasar más vergüenza. Sean serios, Boca no puede seguir perdiendo prestigio. Sean dignos, no nos roben más a Boca.

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