Muere Chuck Norris, leyenda del cine de acción y estrella de ‘Walker Texas Ranger’
El gran ‘tipo duro’ de la industria cinematográfica nos deja a los 86 años de edad.
La leyenda de Chuck Norris, del rival de Bruce Lee a ser referente de las artes marciales
Chuck Norris construyó en el cine una figura difícil de confundir con la de cualquier otro héroe de acción de su tiempo. Antes de convertirse en un rostro inseparable del género, Carlos Ray Norris ya había levantado una reputación real como experto en artes marciales siendo ganador seis veces del campeonato del mundo de karate, un detalle decisivo para entender su posterior carrera en la gran pantalla. Su salto al cine nació por la búsqueda de un nuevo reto más allá del deporte.
El primer gran punto de inflexión llegó en ‘El furor del dragón’ (1972), la película protagonizada por Bruce Lee en la que Norris interpretó al rival estadounidense del héroe. Su participación fue breve, pero dejó una huella profunda. La pelea final entre ambos se convirtió en una de las secuencias más recordadas del cine de artes marciales, y para Norris supuso algo más que un estreno de impacto: fue la presentación pública de una figura que parecía encajado a la perfección en un nuevo medio. No era todavía una estrella, pero sí una promesa que derrochaba personalidad y empaque.

Durante la segunda mitad de los años setenta empezó a consolidarse como protagonista de películas de acción de presupuesto medio, muchas de ellas apoyadas en torneos, venganzas y justicieros solitarios. Títulos como ‘El poder de la fuerza’ (1977), ‘Fuerza destructora’ (1977) y ‘Juego con la muerte’ (1978) ayudaron a perfilar una identidad clara. Norris tenía claro qué modelo de actor quería ser. Su estilo tendía a la contención, a la autoridad física y a una seriedad que conectaba con un tipo de espectador que buscaba eficacia antes que florituras innecesarias. No era carismático en lo verbal, sino en sus movimientos de coreografía en coreografía.
El gran asentamiento comercial llegó en los años ochenta, cuando se convirtió en uno de los nombres habituales del cine de videoclub y de la acción musculada estadounidense. Fue entonces cuando cristalizó la imagen con la que el público lo identifica de manera más inmediata: el héroe implacable, patriótico y prácticamente invulnerable. ‘Desaparecido en combate’ (1984) y ‘Desaparecido en combate 2’ (1985) lo situaron en el centro de un tipo de relato muy reconocible en el Hollywood de la era Reagan, donde la guerra de Vietnam era revisitada desde la crítica. Norris encajó como un guante.
A esa misma etapa pertenecen también películas como ‘Invasión USA’ (1985), quizá una de las expresiones más rotundas de su personaje cinematográfico. Allí ya no quedaban dudas sobre la marca Chuck Norris: un héroe de una pieza, sin ambigüedades morales, enfrentado a amenazas desmesuradas con una mezcla de calma, pegada y determinación. Frente a contemporáneos como Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, Norris ocupó un lugar algo distinto. Nunca pareció tan volcado en el espectáculo hiperbólico ni tan dependiente de la frase ingeniosa.
Con el paso de los años, su carrera cinematográfica fue perdiendo centralidad a medida que cambiaban las modas del género y la televisión comenzaba a absorber buena parte de su popularidad. Aun así, su legado en el cine quedó firmemente asentado. Más que un intérprete de gran versatilidad dramática, Norris fue una presencia icónica, un símbolo muy concreto del cine de acción comercial de serie B que encontró una enorme etapa fuera de los grandes circuitos de prestigio. Su filmografía ayudó a definir una época en la que el héroe no necesitaba complejidad psicológica para conectar con el público: bastaban una misión, un código moral innegociable y la certeza de que, al final, nadie pegaba como él.
En televisión, Chuck Norris reforzó y amplió su imagen pública gracias a ‘Walker, Texas Ranger’ (1993-2001), la serie que terminó de convertirlo en un icono popular mucho más allá del cine de acción. En ella interpretó a Cordell Walker, un ranger texano de firmes convicciones morales, experto en artes marciales y defensor de una justicia directa pero guiada por un fuerte sentido del deber.
La trayectoria de Chuck Norris explica también una forma de entender la industria. Fue una estrella nacida en los márgenes del gran sistema, sostenida por la fidelidad del público y por una identidad perfectamente reconocible. No reinventó el cine de acción, pero sí se convirtió en uno de sus rostros más persistentes. Y en un género donde tantos nombres pasan, esa permanencia ya es una forma de victoria.


