¿Merece la pena ser sede del Mundial 2030? Muchos millones en juego
Las renuncias de Málaga y A Coruña chocan con los intentos de Valencia y Vigo por sumarse al torneo. Las estimaciones de retorno económico son grandes, pero la clave está en tener un proyecto con el que rentabilizar la gran inversión inicial.
La hostelería coruñesa ha expresado sus quejas sobre la renuncia hablando de “oportunidad perdida”, de dejar pasar la opción de “atraer turismo internacional”… aunque también existían visiones que coincidían con la de la alcaldesa, Inés Rey, que apuntaba “a tener los pies en la tierra”. Sin embargo, está por ver si dentro de cuatro años no se lamenta el no estar dentro de un proyecto que se considera “un motor económico” y el mejor escaparate internacional de la marca España.
La delegación de FIFA, en su visita en el Estadio de Gran Canaria. RFEF/Pedro González“Hay que aprovechar esta oportunidad porque España y los españoles lo van a agradecer”, ha asegurado Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, que encargó un estudio de impacto económico y social de la cita. El informe realizado por PWC arroja cifras muy positivas. Se espera que el torneo genere alrededor de 5.000 millones de euros de impacto en el PIB. De hecho, las estimaciones revelan que se crearán más de 90.000 empleos (56.000 de ellos directos y más de 9.000 para menores de 24 años), un gasto turístico de más de 3.700 millones de euros, 1.800 millones en recaudación fiscal, más de 1.000 millones de euros de inversión extranjera y en torno a 2.500 millones de inversión. “Se va a dejar un legado”, repiten los responsables.
Porque, si bien han existido renuncias, también hay dos sedes que están peleando por entrar. Es el caso de una Valencia que parece de inclusión obligada, y Vigo, que con su alcalde Abel Caballero a la cabeza, exige que a la ciudad gallega se le haga un hueco. Más, cuando su vecina A Coruña ha desaparecido del proyecto. Para ello, Balaídos necesita una profunda reforma que las autoridades garantizan, conscientes de que los esfuerzos van a tener sus frutos. En Vigo se ve como una oportunidad y, en plena polémica cuando la localidad fue excluida de la selección que hizo la RFEF, muchos representantes de los empresarios de la zona advirtieron de lo que significaba ser sede. César Sánchez-Ballesteros, presidente de la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra, fue una de las voces que se alzó para resaltar que hay en juego “muchos millones”. En concreto, se cuantificó un retorno de 165.
Y es que estudios de Mundiales anteriores dan una idea de lo que repercute un evento así en una ciudad de tamaño medio. Está claro que en una capital como Madrid o en una metrópolis como Barcelona, acostumbradas a grandes eventos, la relevancia de un Mundial ya supone un impacto grande, pero en un lugar como Vigo se multiplica. En el Mundial de Alemania 2006, por ejemplo, el último que se disputó en terreno cien por cien europeo, los balances posteriores arrojaron que en una ciudad como Leipzig se lograron mayores réditos que, por ejemplo, en Berlín o en Múnich.
Balaídos, en un momento de su reforma.Juan Manuel Serrano ArceEl caso de Valencia es algo diferente. Parece que la ciudad, cuyo Nou Mestalla será uno de los estadios más modernos del país en 2030, necesita el Mundial casi al mismo nivel que el proyecto quiere a Valencia. No obstante, entre los empresarios se ve con muy buenos ojos. “No debemos olvidar que Valencia ya es uno de los destinos más importantes de Europa, por lo que su futuro turístico no se juega en este Mundial. Pero sí es cierto que puede ser una ventana de oportunidad para mercados lejanos (Asia, Oriente Medio y Norteamérica) y un empuje para llevar a cabo con mayor celeridad las obras de ampliación del aeropuerto de AENA, que se está retrasando más de lo que sería deseable”, opina a AS Nuria Montes, secretaria general de Hosbec, la Asociación Empresarial Hotelera y Turística de la Comunidad Valenciana.
“La inversión tendrá repercusión económica y social”
Lo que sí se tiene claro es que, “desde luego, la inversión que se realice desde el ámbito público tendrá su repercusión en la maquinaria económica y social”, apunta Montes, que considera que si Valencia entra al final como sede mundialista, para el sector que representa sería un “revulsivo”. Vigo, por ejemplo, realiza estimaciones de que acoger partidos del Mundial tendría un impacto enorme desde días antes a cada duelo. También por su situación estratégica junto a Portugal, otro de los países organizadores. De hecho, ya existen cumbres entre representantes empresariales españoles, marroquíes y lusos para fortalecer lazos de cara a la cita.
Un Mundial que, a cuatro años vistas, se percibe como una enorme oportunidad de desarrollo urbanístico, empresarial y económico de las ciudades elegidas y aledañas. Donde los riesgos imponen respeto y deben afrontarse con estrategias de viabilidad para que cada euro invertido se multiplique. Porque el segundo Mundial de fútbol de España es una “ocasión histórica”… siempre que todos los actores implicados cuenten con un plan sólido para rentabilizarla.


