Lunin y Madrid, un movimiento estratégico con final abierto
Pese a su renovación hasta 2030 firmada hace año y medio, el portero siempre ha tenido ofertas y alguna duda sobre su futuro. El club blanco nunca ha querido venderlo.
“Siempre han llegado ofertas”, cuentan fuentes cercanas al portero. Este curso también se han sucedido, y todo apunta a que revivirán en los próximos meses, pero ahora mismo, sin dar nada por cerrado a la espera de la resolución de la campaña, ni Lunin ni el Madrid tienen en mente, a día de hoy, separar sus caminos. Una visión compartida que no siempre ha sido así.
Durante los dos pasados veranos, Lunin sí pensó en un posible cambio de aires. Cuando estuvo más cerca de salir fue después de la 2023-24, su temporada cumbre, donde resultó decisivo en los títulos de Liga y Champions —31 partidos, 32 goles encajados, 96 paradas y 82% de intervenciones a disparo recibido— tras la grave lesión de Courtois y vencer en el pulso directo a Kepa. En aquel momento, el portero ucraniano estudió diferentes ofrecimientos, pero ninguno de ellos le llegó a convencer y, sobre todo, no persuadieron al Madrid, resuelto siempre a no dejar escapar a una figura a la que tiene en alta consideración por sus facultades comprobadas de asumir ese doble papel entre suplente y titular. Arsenal y Chelsea, más otros clubes de la Premier de menor rango, se movieron para ficharle sin éxito. Lunin se creía preparado para dar un salto personal y defender su condición inequívoca de primer portero en un equipo del máximo nivel, pero no se encontró con la seguridad de minutos que buscaba y acabó viendo con buenos ojos una renovación hasta 2030 que estuvo bajo cuestión en los meses previos.
Durante el final de la primavera y buena parte del verano, Lunin había aparcado la propuesta de ampliación y trasladado sus dudas al club por la vitola de intocable de Courtois. No haber disputado la final de la Champions contra el Borussia Dortmund, el desenlace de la Decimoquinta, por un virus solo hizo disparar su inquietud. Los números parecían estar de su lado —solo Nyland (Sevilla) y Kobel (Dortmund) registraban porcentajes de paradas superiores a él en Liga y Champions, respectivamente—, pero ese inconveniente físico y, especialmente, la magnitud de Courtois le relegaron al banquillo.

El nuevo contrato
Clausurado el mercado de 2024, se produjo el punto de encuentro y un acuerdo inesperado que fue, en realidad, un movimiento estratégico del Madrid y del propio Lunin. El portero finalizaba su contrato en 2025, un escenario que obligaba al club a mover fichar por la amenaza de perder a un activo sin compensación económica mediante. Atarlo se convirtió en objeto prioritario. Entre otras cosas, porque la posibilidad de salir libre también revoloteó por la cabeza del portero, que finalmente renovó tras varias conversaciones entre su agente (Jorge Mendes) y el director general del Madrid (José Ángel Sánchez), un pacto prolongado y un aumento de su salario. En esa decisión pesó la estabilidad familiar de Lunin, feliz en Madrid con su mujer e hijo. Se firmó así un contrato de larga duración que aseguraba y daba tiempo a las dos partes, entendido como un gesto de confianza mutuo.

Con todo, la renovación no fue en ningún caso un punto y final al asunto. La participación de Lunin decayó el pasado curso, jugando 14 partidos, muchos residuales, y se añadió el doloroso golpe de su suplencia en la final de Copa contra el Barcelona después de haber disputado toda la competición. Pero el interés de otros por el ucraniano, así como sus vacilaciones, no disminuyeron. Fueron varios los equipos que preguntaron por su situación en un goteo de llamadas. Jorge Mendes elevó distintas ofertas al club, una del Galatasaray, pero se topó siempre con una negativa.
Ocasión de lucimiento
Así se llegó a esta temporada, sin apenas minutos (Olympiacos, Talavera y Albacete como únicos partidos) hasta que de nuevo se ha visto aupado a la titularidad por la rotura del recto anterior del cuádriceps derecho que sufrió Courtois en la vuelta de Champions contra el Manchester City. Lunin resolvió en el Etihad y también lo hizo en el derbi ante el Atlético, con ocho paradas y un porcentaje de casi el 87% de acierto en total. Desde el club transmiten absoluta tranquilidad sobre sus prestaciones y se remiten al trabajo diario que hace en Valdebebas. Es el primero que llega y siempre está dispuesto a desarrollarse. En este sentido, Lunin guarda una relación especial con Luis Llopis, preparador de porteros, uno de los culpables de su positiva evolución en registros donde antes se sentía más incómodo como el desempeño con los pies. Incluso hay quien sostiene que en el juego aéreo ofrece una sensación de mayor solvencia que Courtois.
Lunin afronta de nuevo la oportunidad que esperaba. El Madrid precisa de su versión más redonda para no perder pie en la Liga y afrontar con máximas garantías el duelo europeo ante el Bayern. Además, dolido por Ucrania, que dijo adiós al Mundial desde la lejanía al caer contra Suecia (1-3), tiene ganas de reivindicarse. No actúa con su país desde junio de 2015 y el seleccionador Serhiy Rebrov, figura histórica donde las haya, prefirió llamar para esta desafortunada cita a Riznyk (Shakhtar Donetsk) y Neshcheret (Dinamo Kiev), aparte del titular Trubin (Benfica), antes que a él. Una suplencia casi permanente le pasa factura, aunque ahora vislumbra un horizonte para transformar su situación. Ofertas, por otro lado, nunca le faltaron y el final de esta historia siempre parece abierto.


