Las líneas rojas con Pedri
Después de admitir que había corrido riesgos contra el Atlético de Madrid, Flick lo ha mimado contra Athletic, Newcastle y Sevilla. El cambio de gestión de esta temporada es una evidencia.
Por la circunstancia que sea, seguramente los problemas físicos que le han hecho perderse 13 partidos, la gestión con Pedri ha sufrido variaciones esta temporada esta temporada. Sólo ha jugado 12 partidos completos de los 31 en los que ha participado. En otros doce ha sido sustituido y en siete salió desde el banquillo. El curso pasado, Pedri jugó 90 minutos o más (cuando hubo prórrogas) en 27 de los 59 partidos de los que participó. Y en otros quince, fue sustituido a partir del minuto 80. Eso supone participaciones largas en más de un 70% de los partidos. Flick sorprendió entonces cuando desveló que habían cambiado la filosofía con el mago canario. “Cuanto más juegue, mejor”, fue la regla número uno con Pedri la temporada pasada.
Un estudio de las fibras del canario realizado en un laboratorio de Baltimore desprendió unas conclusiones que Pedri, en coordinación con el club, al que había aterrizado Julio Tous como responsable de la preparación física, aprovechó para hacer algunos cambios en una preparación que ya era muy minuciosa. Se instaló un gimnasio en su casa. Además de todos los cuidados que ya manejaba (crioterapia, pilates, cámara hiperbárica), añadió ejercicios de fuerza. Su temporada fue descomunal. Junto a Vitinha, el mejor centrocampista del mundo. Este curso, la gestión ha sido otra.
Es una temporada especial para Pedri. El Barça vuelve a aparecer en la última fase del curso con opciones de todo. Y, de fondo, está un Mundial que lo puede poner en la cima. El canario tiene la espinita de Qatar y, en parte, de cómo salió de la Eurocopa, con aquella entrada de Kroos. Es obligatorio ir con pies de plomo con él. Es patrimonio del fútbol nacional.


