Largas filas en Teherán para comprar generadores ante la amenaza de Trump de atacar las centrales eléctricas de Irán
La demanda en la capital iraní se multiplicó hasta 100 veces en 48 horas después de que el presidente estadounidense amenazara con bombardear la red eléctrica del país si Irán no abre el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del crudo mundial
En la calle de Saadi, llamada así en honor al poeta persa del siglo XIII y especializada en este tipo de mercancía, se discutían hoy kilovatios, consumo de gasolina y los decibelios de unos aparatos que no habían disfrutado de tal demanda nunca.
“Vendimos entre 200 y 300 generadores ayer en todo el día y hoy llevamos el mismo ritmo”, dice a EFE Mostafa, propietario de una tienda de generadores.
El comerciante dice que en épocas normales había días que vendían dos o tres y que, aunque tras el comienzo de la guerra aumentaron las ventas, ahora tras las amenazas de Trump se han disparado.

“Desde ayer te puedo decir que incluso se forman colas”, afirma.
A lo largo de esta calle especializada en la venta de generadores hay colas y muchedumbres para garantizarse el suministro eléctrico.
A la zona no paraban de llegar furgonetas con nuevos aparatos para reponer las tiendas y aún así había modelos que escaseaban ante la demanda.
Las palabras clave, según se podía escuchar, eran “silencioso” y “ultrasilencioso” ya que los compradores buscaban aparatos que hiciesen poco ruido.

Hasan, empleado de un supermercado de 33 años, es uno de los compradores por las advertencias del mandatario estadounidense.
“Después de que Trump dio el ultimátum de atacar centrales eléctricas, decidimos en la familia comprar un generador por si ocurre y nos quedamos sin luz”, explica.
“Es para poder cargar los teléfonos y mantener la nevera encendida, y poder seguir las noticias por la televisión, ya que tampoco hay internet”, continúa.
Trump dio en la noche del sábado un plazo de 48 horas para que Irán abra “totalmente” el estrecho de Ormuz o, de lo contrario, advirtió que atacaría sus centrales eléctricas.

Esta mañana, sin embargo, el mandatario anunció que ha ordenado a su Departamento de Guerra posponer durante cinco días los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes tras “conversaciones productivas” entre EEUU e Irán para la resolución de las hostilidades.
Un anuncio que probablemente ralentice las ventas de los generadores.
Teherán ha negado que se hayan entablado conversaciones y ha asegurado que no abrirá Ormuz, paso estratégico por donde transita el 20 % del crudo mundial.
El estrecho de Ormuz, con apenas 50 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, es el paso marítimo energético más crítico del planeta. Por él transitaban unos 20 millones de barriles diarios de petróleo antes del inicio del conflicto.
Desde el comienzo de las operaciones militares de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, el tráfico comercial se redujo de forma drástica: las principales navieras del mundo, entre ellas Maersk, Hapag-Lloyd y CMA CGM, suspendieron el tránsito por la zona y desviaron sus buques alrededor del cabo de Buena Esperanza, mientras las primas de los seguros de guerra se multiplicaron por cuatro o cinco, según la firma de análisis Kpler.
La escalada de amenazas cruzadas dibuja un escenario de consecuencias potencialmente catastróficas para toda la región. El Consejo de Defensa iraní advirtió que cualquier ataque sobre sus costas e islas del sur desencadenaría el minado del estrecho, lo que, en sus palabras, dejaría el Golfo Pérsico “en una situación similar a la de Ormuz durante mucho tiempo”. El portavoz militar Ebrahim Zolfanghari precisó que Teherán respondería atacando la infraestructura de combustible, energía, tecnología de la información y desalinización de agua potable de Estados Unidos, Israel y los estados del Golfo.
La agencia semioficial Fars, próxima a la Guardia Revolucionaria, difundió una lista de instalaciones amenazadas que incluía la central nuclear de Barakah en los Emiratos Árabes Unidos. Desde el inicio del conflicto, el precio del barril Brent superó los 100 dólares y llegó a alcanzar picos intradía de 126 dólares.


