La hora de Rashford
La lesión de Raphinha pone en escena al delantero inglés, que se está jugando que el Barcelona lo compre el próximo verano.
Hansi Flick siempre se ha declarado un ‘enamorado’ del juego de Rashford y, por eso, le exige más. “Todavía tiene mucho potencial por demostrar. Siempre miramos los goles, los últimos pases, pero puede dar más”, ha repetido en más de una ocasión el entrenador alemán, que echa en falta un poco más de intensidad defensiva y comprensión del juego al jugador inglés. También más de continuidad. Hasta la fecha, Rashford se ha mostrado más como un jugador de impactos y a Flick le gustaría que fuera más constante. También que tuviera más implicación sin la pelota.
La temporada del delantero inglés ha sido, hasta el momento, bastante satisfactoria, pero un pelín irregular. En números, se encuentra en dobles cifras, con un total de 10 goles y 13 asistencias en los 39 partidos que ha disputado en las cuatro competiciones oficiales (Liga, Champions, Copa del Rey y Supercopa de España). Quizá no sean cifras deslumbrantes, pero tampoco cortas. Ahora bien, en los últimos encuentros, Flick parecía haber perdido la confianza un poco en él (28 minutos en los últimos cuatro encuentros), aunque también hay que tener en cuenta que ante la mejor versión de Raphinha era imposible entrar en el once.
El Barcelona valora positivamente su temporada. Casi tiene la decisión tomada sobre su continuidad, pero el presidente electo, Joan Laporta, ya ha deslizado que quiere renegociar con el Manchester United las condiciones de un hipotético fichaje, intentando alargar una temporada más el préstamo y pagando una pequeña parte de los 30 millones de euros fijados en su opción de compra. Eso implica que hay alguna duda sobre la idoneidad de afrontar sí o sí su incorporación.
Así que este tramo será un examen para Rashford. Sus actuaciones serán miradas con lupa por los dirigentes, Hansi Flick y, especialmente, Deco, que como director deportivo es el que deberá tomar la decisión sobre su futuro. Para el inglés, cada partido será como una final. El tramo decisivo es suyo.


