La ciencia lo confirma: este es el hábito que reduce la grasa más peligrosa
Un estudio en mujeres mayores señala que combinar ejercicio con un tratamiento hormonal puede reducir la grasa visceral sin afectar al peso total.
AsLa forma en que el cuerpo almacena la grasa cambia con la edad, y no todas las acumulaciones tienen el mismo impacto sobre la salud. Mientras la grasa subcutánea —la que se encuentra bajo la piel— cumple funciones normales, la grasa visceral, que rodea los órganos internos, está asociada a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
En este contexto, una investigación reciente ha identificado una estrategia que podría ayudar a reducir específicamente este tipo de grasa considerada más peligrosa. El estudio, centrado en mujeres mayores, apunta a la combinación de ejercicio físico con un tratamiento hormonal como una vía para mejorar la distribución de la grasa corporal.
A medida que envejecemos, los cambios hormonales influyen en cómo se redistribuye la grasa en el organismo. Este proceso suele favorecer la acumulación en la zona abdominal profunda, lo que incrementa los riesgos para la salud. Además, los métodos tradicionales de pérdida de peso no distinguen entre tipos de grasa, lo que puede implicar también una pérdida de masa muscular, especialmente relevante en personas mayores.
Un enfoque específico
La investigación analizó a 66 mujeres mayores de 65 años en proceso de recuperación tras una fractura de cadera, una lesión que suele implicar pérdida de movilidad y mayor vulnerabilidad física. Todas las participantes siguieron un programa de ejercicio terapéutico, pero solo una parte recibió además un gel de testosterona como tratamiento complementario.
Tras seis meses, los resultados mostraron que, aunque no hubo diferencias significativas en el peso total o la grasa corporal global, sí se observó un cambio relevante en la distribución de la grasa. Las mujeres que recibieron el tratamiento hormonal presentaron una reducción de la grasa visceral, mientras que en el resto aumentó, algo habitual en este tipo de procesos de recuperación.
Este hallazgo sugiere que es posible actuar de forma más selectiva sobre la grasa más perjudicial sin comprometer otros aspectos clave como la masa muscular, fundamental para un envejecimiento saludable.
La reducción de la grasa visceral podría contribuir a disminuir riesgos asociados a enfermedades crónicas, especialmente en etapas donde el cuerpo es más vulnerable.
Aunque se trata de una línea de investigación en desarrollo, los datos apuntan a que la combinación de ejercicio y determinados tratamientos puede influir de manera directa en uno de los factores más relevantes para la salud metabólica.


