“Invierno Negro”: cómo Rusia combinó los bombardeos con una campaña de desinformación para culpar a Kiev de los apagones
Miles de bots y cuentas falsas inundaron las redes sociales mientras caían los misiles. El objetivo, según analistas ucranianos, era trasladar la responsabilidad de los cortes de energía a las autoridades ucranianas. Pese a todo, el 88% de los ucranianos responsabilizó a Rusia
“El objetivo de la campaña era trasladar la responsabilidad de las consecuencias de los ataques contra la infraestructura energética a las autoridades ucranianas”, explicó la analista del CCD Anait Khoperiia.

Junto con las denuncias sobre el robo de ayuda internacional y la supuesta venta de electricidad al extranjero, se invocó repetidamente la operación “Midas” de las agencias anticorrupción ucranianas. En noviembre de 2025, la sociedad ucraniana se vio sacudida por una investigación de la Oficina Nacional Anticorrupción sobre altos funcionarios que sacó a la luz un esquema de corrupción a gran escala en el sector energético, incluso en la empresa estatal Energoatom. Según los investigadores, los implicados en la trama —entre ellos funcionarios del Gobierno y personas cercanas al presidente Volodimir Zelensky— podrían haberse beneficiado de contratos, incluidos los relacionados con refugios para instalaciones energéticas.
El escándalo provocó varios despidos de alto perfil en el Gobierno, entre ellos los de la ministra de Energía, Svitlana Hrynchuk, y el ministro de Justicia, Herman Halushchenko (predecesor de Svitlana Hrynchuk como ministro de Energía). Varios sospechosos fueron notificados formalmente de los cargos en su contra, y sus casos se encuentran ahora ante los tribunales. El presidente Zelensky también destituyó a la figura política más influyente de su equipo, el jefe de la Oficina Presidencial, Andriy Yermak. En opinión de Anait Khoperiia, esto explica en parte por qué la manipulación rusa en torno a la corrupción no logró desestabilizar la situación política interna de Ucrania.
“En parte, la respuesta de las autoridades ante este escándalo de corrupción desempeñó un papel importante, y en parte lo hizo el proceso de negociación en torno a un acuerdo de paz. La gente dio prioridad a las negociaciones”, reflexiona Khoperiia.

En diciembre de 2025, poco después de la investigación de corrupción en torno al sector energético, una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS) mostró que el 31 % de los encuestados culpaba a las autoridades ucranianas por la falta de electricidad, mientras que el 54 % responsabilizaba a Rusia.
A finales de enero, tras una nueva ola masiva de ataques rusos, el KIIS volvió a encuestar a los ucranianos, esta vez preguntándoles por qué Rusia estaba atacando el sistema energético de Ucrania. A los encuestados se les ofrecieron tres opciones, dos de las cuales reflejaban las narrativas rusas: que los ataques eran una represalia por los propios ataques de Ucrania —lo que significaba que la culpa era de Ucrania misma— o que Rusia “solo atacaba objetivos militares”. Una mayoría abrumadora, el 88 %, dijo que Rusia estaba llevando a cabo estos ataques con el fin de dejar a los ucranianos sin electricidad ni calefacción y obligarlos a capitular.
Los sociólogos vinculan estos hallazgos —así como el alto nivel de apoyo al presidente Zelensky, que se situaba en el 59 % antes del escándalo y en el 61 % después, según KIIS— con las nuevas rondas de negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, en las que Rusia ha exigido que Ucrania, si no capitula directamente, ceda parte de su territorio, incluidas las zonas que aún controla.

Mediante el uso de armas, temperaturas gélidas y campañas de desinformación, el Kremlin ha demostrado una vez más que está librando una guerra, ante todo, contra la población civil con fines políticos. Y, sin embargo, tras haber vivido el invierno más duro de la guerra, la mayoría de los ucranianos siguen oponiéndose firmemente a cualquier concesión territorial a Rusia.
Esta es la segunda parte de un informe especial de The Reckoning Project - Laboratorio de Periodismo de Interés Público sobre los ataques rusos a la infraestructura energética de Ucrania. La primera parte relata el impacto humano de los bombardeos y los esfuerzos por mantener la calefacción en Kiev durante las olas de frío extremo.


