Griezmann alivia al Atlético

El francés confirma su continuidad en un estado de forma altísimo. Llega al punto álgido de la temporada rejuvenecido, fino y con gol. Ya son 13 tantos.

Sergio Picos
As
El Principito quiere irse como rey. Ganando y aumentando su leyenda. Porque todavía no ha llegado su hora. Es más, parece haberle robado tiempo al reloj de arena, lo ha volteado como si de Benjamin Button se tratase. Porque Griezmann vuelve a ser el líder del Atlético. Aunque en diez días cumplirá los 35 años.

Pero cada balón que pasa por sus botas sale mejorado. Está fino, con chispa. El curso que parecía de ocaso ha sido de renacer. Porque los viejos rockeros nunca mueren. Y la calidad está por encima de los años. Y el trabajo. El Orlando City puso toda la carne en el asador para llevárselo ya. Convertirle en el jugador franquicia de una liga norteamericana que está marcada en su hoja de ruta. Griezmann acabará en la MLS, sí, es lo que quiere. Pero not today (no hoy), no todavía.

El francés se tomó tiempo para pensar. Ser un jugador de banquillo y sin objetivos en el horizonte le acercaba a Estados Unidos. Pero todo ha cambiado. Vuelve a ser un fijo en los días D. El jugador clave en el momento clave. Y puede levantar todavía dos trofeos en juego. La Copa del Rey, en la final ante el equipo que le vio nacer. Cerrar el círculo. Contra la Real Sociedad y en busca de su cuarto título con el Atlético (tras Europa League, Supercopa de Europa y Supercopa de España). La palabra que más se ha escuchado en su deseo, ganar con su Atleti. Griezmann es indudablemente el gran protagonista copero.

Ha conseguido cinco goles en los cinco partidos del equipo hasta La Cartuja. Marcó en todos menos en el Camp Nou, donde indudablemente fue el mejor futbolista rojiblanco. A cambio hizo un doblete contra el Atlético Baleares. Griezmann mola y la Copa le motiva. Exhibición contra el Betis, ante el Barça en el Metropolitano y la viva imagen de la resistencia ante el asedio blaugrana en la Ciudad Condal. Y quiere seguir viviendo noches de Champions. Contra el Tottenham hizo el segundo tanto del partido con una buena definición en el mano a mano y dio la asistencia del quinto con una dejada para Julián que solo puede permitirse sus botas. Acariciando la pelota para la cabalgada de la Araña desde campo propio.

Y posteriormente confirmó que su salida a la MLS queda aplazada. “Estoy muy bien aquí, disfrutando mucho y lo que hago en el campo habla por mí solo. Veremos, pero la idea es esa, llegar hasta el final y luego los demás hablan. La final de Copa es mi sueño y objetivo. Ojalá podamos conseguir algo grande”, expresaba en Movistar tras el partido que acerca a los cuartos. La despedida perfecta, por todo lo alto y no por la puerta de atrás, lo que hubiese supuesto decir adiós antes del cierre de mercado estadounidense (el 26 de marzo). Será casi imposible encontrar a un futbolista como Griezmann. Dos veces Balón de Bronce como atlético. Mereció más especialmente en 2018, con su papel como líder para levantar el Mundial y la Europa League. Pero el foco mediático brilla menos a este lado de la capital.

El máximo goleador de la historia del Atlético con 211 dianas, 40 de ellas en Champions. Y 485 partidos, el cuarto que más con la rojiblanca. Seguirá hasta final de curso, donde podría alcanzar los 500. Quedan 11 jornadas de Liga, la final de Copa y al menos la vuelta de octavos de la Champions. De la continuidad en Europa y de su físico dependerá ese nuevo hito. Un futbolista único e irrepetible. Que ya ha tomado una decisión. Seguir en busca de títulos. Para alivio de Simeone, el Atlético y la afición. Porque vuelve a ser indiscutible. Y porque cada partido deja detalles inalcanzables. Sus dos últimas asistencias, con el taconazo a Nico ante la Real Sociedad, valen su peso en oro. Poder seguir disfrutando de Griezmann. Ojalá ese reloj de arena fuese infinito.

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