Estados Unidos transmitió su descontento ante una posible entrega de inteligencia rusa a Irán
Funcionarios estadounidenses afirmaron que Moscú negó haber proporcionado esos datos a Teherán
InfobaeLa Casa Blanca expresó que Estados Unidos no vería con buenos ojos que Rusia compartiera inteligencia con Irán en el contexto del conflicto en Oriente Medio, aunque evitó emitir una condena directa a Moscú.

En una conversación telefónica, el presidente estadounidense dialogó con Vladimir Putin, quien manifestó apoyo al nuevo liderazgo iraní y disposición a colaborar en soluciones para el conflicto regional.
Las acusaciones sobre la entrega de datos militares estadounidenses a Teherán han elevado la tensión, ya que implican la participación activa de un adversario nuclear en la escalada bélica, aumentando la complejidad de la crisis.
El Kremlin, por su parte, declinó comentar sobre estos señalamientos.

En paralelo, la administración Trump autorizó una flexibilización temporal de sanciones al petróleo ruso para estabilizar los precios del crudo, que se dispararon debido a la guerra con Irán.
Esta medida benefició particularmente a India, a quien se permitió importar petróleo ruso bajo el argumento de que había cumplido con restricciones previas.

La secretaria de prensa Karoline Leavitt informó que, de confirmarse el intercambio de inteligencia entre Moscú y Teherán, la respuesta de Estados Unidos sería contundente.
El enviado especial Steve Witkoff, encargado de las conversaciones con Rusia e Irán, recalcó que los funcionarios rusos negaron haber compartido información y que, por el momento, Washington opta por aceptar esa versión.
El conflicto se intensificó con ataques iraníes contra posiciones estadounidenses en la región desde el 28 de febrero, empleando drones y misiles que provocaron bajas y daños materiales. En uno de estos episodios, un ataque con dron en Kuwait causó la muerte de varios soldados estadounidenses.

La crisis en Oriente Medio tuvo un impacto inmediato en el mercado energético global. La autorización estadounidense para operaciones puntuales con petróleo ruso buscó evitar una disrupción mayor en el suministro mundial, aunque la decisión fue criticada por el potencial fortalecimiento financiero del Kremlin en plena guerra contra Ucrania.
La relación entre Irán y Rusia se ha fortalecido desde la invasión rusa a Ucrania, con transferencia de tecnología militar, como los drones de ataque Shahed, que posteriormente fueron adaptados y empleados por fuerzas rusas en el conflicto ucraniano.
En este contexto de tensiones crecientes, Irán comenzó a colocar minas navales en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el transporte mundial de petróleo, utilizando embarcaciones pequeñas para desplegar los explosivos.
El presidente Donald Trump exigió la retirada inmediata de las minas y advirtió que cualquier intento de bloquear el paso del crudo provocaría represalias militares estadounidenses.
Así, la sospecha de colaboración entre Moscú y Teherán y la maniobra iraní en el estrecho sumaron nuevos riesgos, alimentando la preocupación sobre la seguridad regional y el suministro energético global.


