Esperanza con Griezmann
Cuatro días después, el francés sigue sin pronunciarse sobre su futuro pero las declaraciones del Cholo y sus compañeros han perdido la negrura, parece cerca de quedarse.
Mateu Alemany, director de Fútbol Profesional Masculino rojiblanco, era más explícito: “Tiene contrato y va a seguir. Se ha hecho un círculo y volvemos al principio. Está con nosotros y va a seguir con nosotros”. “Ojalá nos siga regalando lo que él quiera”, aducía después el Cholo, después de que el francés fuera decisivo otra tarde más, con otra delicatessen. Porque el primer gol de los dos que marcó Nico González nació de una pared con el francés que le devolvió la pelota con su sublime taconazo. Está con la flecha para arriba como suele señalarse en lenguaje coloquial cuando quiere decirse que algo va para arriba, en progreso, superación. Y es que Griezmann aprendió de lo que le había ocurrido en las últimas temporadas y esta lo ha hecho justo al revés.
La palabra es dosificarse. Es física, es cuerpo. La temporada pasada marcó 16 goles antes de marzo y solo uno después, y en junio, en el Mundial de Clubes. La temporada pasada fue decisivo antes pero no después cuando después es ahora, en el momento en el que se juegan los títulos. Es por ello que la 25-26, quizá consciente de que era su última como rojiblanco aunque el verano pasado ampliara su vínculo un año más, hasta 2027, aunque quizá solo era para aligerar cantidades, la comenzó en modo gasoil, de menos a más. De hecho esta era la temporada que, como Koke, parecía que asentaría el que su rol fuera otro. El del banquillo, menos minutos y peso. Ja. El fútbol, como la vida, siempre tiene otros planes.
Fuente inagotable de talento
En la temporada le costó arrancar tanto en los goles como en su influencia en los partidos. Marcó ante el Eintracht en Champions en septiembre pero hasta noviembre no comenzó a arrancar de verdad con el gol que le hizo al Sevilla y los del Levante. Los mejores partidos del Atlético han venido de la mano del mejor Griezmann. Un Griezmann sumado a la creación. La goleada en Copa ante el Betis, la ida de las semifinales ante el Barcelona, un recital de fútbol y talento ante el que es imposible no emocionarse. Porque Griezmann lo hace. Emocionar con su fútbol y volcar los partidos a favor del Atlético. Toca el balón con una seguridad como pocos. Una fuente de clase inagotable y cristalina a la que le ha sumado lo que hoy su edad le da: experiencia. Porque el Griezmann de 2026 no tiene el físico del de 2016 pero, como decía Witsel, “la velocidad que importa en el fútbol está en la cabeza”. Y Griezmann es uno de los futbolistas más inteligentes que jamás pisaron un campo de fútbol. De ahí su pie, su pausa, su manera de moverse, de encontrar siempre el movimiento perfecto para hacer clic en el partido.


