El planeta que no debería existir: astrónomos descubren un infierno de azufre que rompe todas las reglas

Este descubrimiento a 35 años luz presenta características que contradicen todos los modelos planetarios conocidos.

David Cuéllar
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Un grupo astrónomos de la Universidad de Oxford se han mostrado sorprendidos al descubrir un nuevo planeta descrito como “imposible”. Se trata del objeto identificado como L 98-59d, que presenta una serie de características inusuales que algunos investigadores han señalado que “no debería existir”. Este fue localizado por el telescopio James Webb, que ya cuenta con una serie de importantes descubrimientos.

Este planeta se encuentra a 35 años luz de nuestro sistema solar. Forma parte de un sistema planetario que orbita una estrella enana roja. Aunque todo esto pueda parecer sorprendente, en realidad es algo relativamente común. Lo que más ha llamado la atención de los astrónomos es su composición.

Según los datos recogidos por el James Webb Space Telescope, se ha detectado la presencia de gases ricos en azufre en su atmósfera, incluyendo compuestos como el sulfuro de hidrógeno. Esta composición, según señala el estudio, es extremadamente rara en planetas rocosos conocidos hasta ahora.

Un océano de magma

Los científicos encargados de la investigación han sugerido que debajo de su superficie podría encontrarse un océano de magma, es decir, una capa de roca fundida que actuaría como un reservorio de azufre. También han destacado la baja densidad del planeta, ya que, a pesar de tener un tamaño 1,6 veces mayor que la Tierra, presenta una densidad inferior a la esperada para un mundo rocoso, contradiciendo los modelos actuales, que indican que planetas de ese tamaño deberían ser más densos y contar con núcleos más potentes.

“Ese mundo alienígena no debería existir bajo nuestras teorías actuales”, señalan algunos investigadores, mostrando su sorpresa ante este descubrimiento, cuya única explicación posible es que se trate de un tipo de planeta aún no comprendido.

Hasta ahora, los astrónomos han podido clasificar los exoplanetas en grupos bastante claros, como planetas rocosos grandes, mundos similares a Neptuno en pequeño o gigantes gaseosos.

Sin embargo, este objeto no encaja en ninguna de esas categorías, lo que sugiere que no todos los planetas siguen los modelos conocidos. Si se confirma, este hallazgo implicaría que todavía existen muchos mundos desconocidos que no se ajustan a las teorías actuales sobre la formación y composición planetaria.

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