El Pentágono aseguró que los ataques a las embarcaciones narco en el Caribe y el Pacífico redujeron el tráfico en más de un 50%
Pete Hegseth dijo que la campaña militar ha forzado a los cárteles a cambiar sus rutas
InfobaeLa ofensiva de Estados Unidos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico oriental ha reducido de manera considerable la presencia de estos objetivos, según el jefe del Pentágono, Pete Hegseth. Durante una conferencia en la sede del Comando Sur en Doral (Florida), Hegseth aseguró ante representantes militares de 18 países que la campaña ha alcanzado tal éxito que, en semanas recientes, no se encontraron suficientes barcos para atacar.
Washington sostiene que los ataques han logrado reducir los flujos de fentanilo en un 56% y han obligado a los narcotraficantes a modificar sus rutas y estrategias. “El mes pasado, estuvimos varias semanas sin atacar ni una sola embarcación. ¿Por qué? Pues porque no encontrábamos suficientes barcos que hundir”, afirmó Hegseth ante líderes militares continentales. El funcionario insistió en que la única vía efectiva para combatir a los cárteles es “pasar a la ofensiva” y pidió a los países presentes que refuercen su cooperación con Estados Unidos.
La administración Trump ha equiparado a los narcotraficantes con organizaciones terroristas y defendido que solo el uso de la fuerza militar puede desmantelar sus redes. El asesor de seguridad nacional Stephen Miller declaró que “no existe una solución de justicia penal para el problema de los cárteles” y que deben ser tratados “con la misma brutalidad y crueldad” que grupos como Al Qaeda o Estado Islámico.

Washington ha desplegado una considerable fuerza naval en la región, confiscando embarcaciones y capturando a figuras como el presidente venezolano Nicolás Maduro, trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico. Además, Estados Unidos ha ofrecido apoyo militar a Ecuador en operaciones antidrogas y ha instado a otros países a aumentar su inversión en seguridad.
Sin embargo, la estrategia ha generado debate sobre su legalidad y efectos. Se han planteado dudas sobre la falta de pruebas de que todas las embarcaciones destruidas estuvieran vinculadas al narcotráfico, lo que ha motivado críticas de expertos en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos, quienes advierten que estas acciones podrían constituir ejecuciones extrajudiciales.
Algunos aliados históricos, como Colombia, Brasil y México, no enviaron delegaciones a la conferencia, reflejando las tensiones que genera la política estadounidense en la región. Mientras tanto, la creciente influencia de China como socio comercial de varios países latinoamericanos añade un nuevo eje de competencia geopolítica, en medio de advertencias de la Casa Blanca sobre la primacía de los intereses estadounidenses en el hemisferio.
Durante el encuentro, Hegseth sostuvo que la seguridad regional requiere la participación activa de todos los países y subrayó: “Nosotros, como ustedes, queremos un hemisferio de naciones soberanas, seguras y prósperas”. Los críticos, sin embargo, señalan que la retórica y las acciones militares de Estados Unidos incrementan el temor a nuevas intervenciones y tensan la cooperación en América Latina.


