El gobierno de Pakistán propone acoger negociaciones entre Estados Unidos e Irán
La oferta del ejecutivo paquistaní surge tras el aumento de hostilidades en Oriente Próximo, condicionada a la aceptación de las partes implicadas y respaldada por llamamientos internacionales para reanudar el diálogo bilateral
Infobae
Pakistán ofreció oficialmente su territorio como sede para negociaciones entre Estados Unidos e Irán, en respuesta a las crecientes tensiones y la escalada bélica en Oriente Próximo, tras la ofensiva militar lanzada el 28 de febrero por fuerzas estadounidenses e israelíes contra Irán. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, manifestó públicamente la disposición de su gobierno para facilitar un “proceso de diálogo significativo y concluyente”, siempre que ambas partes acepten la iniciativa. “Acogemos y apoyamos plenamente los esfuerzos en curso para impulsar el diálogo con el fin de poner fin a la guerra en Oriente Próximo, en aras de la paz y la estabilidad en la región y más allá”, señaló Sharif a través de sus redes sociales.
La mediación de Islamabad fue propuesta después de que múltiples medios internacionales apuntaran a un posible rol paquistaní en la contención del conflicto. El ofrecimiento se produce en un contexto de negociaciones previas entre Washington y Teherán sobre el acuerdo nuclear iraní, las cuales quedaron interrumpidas tras la escalada militar. Sharif explicitó que la iniciativa de Pakistán está condicionada a la aceptación de ambos gobiernos beligerantes. Hasta el momento, ni Estados Unidos ni Irán han emitido una respuesta oficial a la oferta paquistaní.
El conflicto desatado en la región ha generado una crisis humanitaria de gran magnitud. Las autoridades iraníes elevaron el último balance oficial a más de 1.500 muertos tras la campaña militar iniciada a finales de febrero, mientras que la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, estima que la cifra de víctimas mortales supera las 3.000 personas. La situación ha provocado también el desplazamiento de comunidades enteras y un ambiente de máxima tensión regional, con actores internacionales observando cualquier intento de reabrir el diálogo.
La escalada bélica ha tenido repercusiones directas en la economía mundial. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel, Irán respondió atacando infraestructuras energéticas y bloqueando el Estrecho de Ormuz, responsable del transporte de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado global. Este bloqueo causó el peor shock de suministro energético registrado hasta la fecha, con el precio del barril de crudo Brent alcanzando los USD 114,43 el lunes por la mañana. Posteriormente, tras la decisión de Trump de posponer durante cinco días un ataque a la red energética iraní, los precios cayeron, aunque el martes se mantenían un 3% más altos, cerca de $103 por barril.
Mientras tanto, el conflicto armado no muestra signos de disminuir. En Tel Aviv, misiles iraníes provocaron la activación de sirenas antiaéreas y daños materiales considerables, aunque no se reportaron víctimas mortales. Israel informó que sus fuerzas aéreas llevaron a cabo una serie de ataques en Teherán, dirigidos a centros de mando, bodegas de misiles balísticos e instalaciones vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y al Ministerio de Inteligencia. Al menos ocho personas murieron y veintiocho resultaron heridas en un ataque sobre una zona residencial de Tabriz, en el noroeste de Irán, según autoridades provinciales.
La iniciativa de Pakistán subraya la relevancia de la diplomacia en un escenario de violencia creciente y deterioro humanitario. El gobierno de Islamabad ha enfatizado su neutralidad y la voluntad de colaborar con la comunidad internacional para evitar una mayor degradación de la situación. La presentación de la propuesta marca un nuevo capítulo en los esfuerzos por desescalar el conflicto, aunque persiste la incertidumbre sobre la respuesta de Washington y Teherán. Por ahora, la comunidad diplomática considera fundamental aprovechar cualquier canal disponible para restaurar el diálogo y contener el aumento de víctimas en Oriente Próximo.


