Colombia - Francia / Por la mañana café, por la tarde Mbappé

Fernando S. Tavero
As
Francia tritura, el Madrid respira. Porque con la primera versión o la segunda, les bleus son candidatos a todo. No les sobra fútbol, pero sí pólvora. Porque sólo hay un alivio mayor tras el parón que evitar el virus, volver con anticuerpos. Y así regresa Mbappé. Se fue como tortuga y vuelve como liebre. Demostró ante Brasil que está para galopar y ante Colombia se optó por no forzar. Aún así, acarició dos tantos y le anularon otro en 16 minutos. Un bálsamo que agradecen en Valdebebas, que hace sonreír a Arbeloa. Como lo hizo Deschamps al ver cómo sus chicos descafeinaban a Colombia. Cómo afilan las garras en la víspera del Mundial.

Lo hizo sin Mbappé, sin Tchouameni (ningún minuto)… y sin Camavinga. Dos descansos, una incógnita. Porque hubo revolución. De los once que triunfaron ante Brasil en Massachussets, nadie. Todos nuevos. Por eso salieron del dibujo inicial Kylian y Aurélien. Pero no entró en él Cama. Sólo Chevalier (tercer portero), Kolo Muani y él volverán del parón sin titularidades. Y por ende, con preocupación. Porque el elegido fue Zaïre-Emery y no el zurdo de Cabinda. Porque ante la Pentacampeona acabó con el contador a cero y hoy no pisó césped hasta el segundo tiempo. Media hora. Porque no estar con Francia A ni con Francia B lleva al estado de alarma. Al mayday.

Y al respiro para Arbeloa. Que no solo no lamentó percances, sino que recupera a Mbappé. A un Kylian enchufado y sin excesos en esa rodilla izquierda, la de la discordia. Que demostró contra Brasil que solo necesita un chispazo para montar un incendio. Su vaselina fue todo potencia, olfato y colmillo. Confianza en un físico que ya mira a los ojos al 100%. Que refrendó ante Colombia lo anticipado. Estuvo lo que tenía que estar. Jugó lo pactado, lo deseado. Y en apenas 16 minutos pudo marcar tres. Pasará por Mallorca como prueba del algodón. Llegará al Bayern con los cuchillos afilados.

Como los tiene su selección. Con él y sin él. Una Francia que es favorita no por juego, sí por poderío, por individualidades. Cuando está Kylian, las suyas. Cuando no, las del resto. Se siente cómoda en el repliegue, en la concesión. Porque es ahí donde empieza su construcción. En el contragolpe. Y ante una Colombia que vive en la locura (segunda máxima goleadora en las Eliminatorias Sudamericanas, las más goleada entre las clasificadas), mordió. Antes del carrusel de cambios, doble dentellada. Y pudieron ser más.

Los cafeteros arrancaron dominando, con balón y visualizando el balcón contrario, pero sin amenazar a Bamba. En cambio, les bleus optaron por el camino opuesto. Marcar y después preguntar. Primero Doué, tras estupenda maniobra de Cherki y Thuram y un doble rechace. Su primero con la absoluta. Y tras una pausa de hidratación que deshidrató a los de Lozano, el segundo zarpazo. Caramelo con la zurda de Akliouche, testarazo de Thuram. Un tanque que es garantía. Un lujo como jugador número 12. Otras selecciones tendrán más fútbol, pocas tanta pólvora.

Por eso volvió a prender tras el segundo silbatazo. La tónica, ya saben: Colombia avisa, Francia fusila. Lacroix desbarató un escarceo envenenado de Luis Díaz y seguía la Sele buscando, pero quien encontraba era la tropa de Deschamps. Thuram en esta ocasión fue el cocinero y Doué, de nuevo el dinamitero. Contragolpe rápido. Tac, tac y gol. No llevaba ninguno el del PSG en sus cinco primeras, en la sexta internacionalidad llegaron dos. La sentencia, el toque de corneta para los cambios.

El que provocó que Francia levantase el pie del acelerador y que Colombia dejase su sello en Maryland, con un derechazo de Campaz que besó el palo antes de entrar. Poco después de que Camavinga se estrenase en el parón. Justo antes de que pisara al campo Mbappé. En el 64′ entró el centrocampista, en el 78′ el capitán. Suficiente para acariciar la portería, tres veces. Una se la sacó Machado bajo palos. Otra se estrelló con el lateral de la red. Otra marcó, pero en fuera de juego. No igualó a Giroud de milagro. Corrió, se desmarcó, amenazó, cabalgó. En 16 minutos, fue Kylian. Por la mañana café, por la tarde Mbappé.

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