Chelsea - PSG / Baño y aviso a Europa
El PSG barre al Chelsea, vuelve a su mejor nivel y se impone en una eliminatoria que le refrendan como un favorito claro a ganar la Champions.
No hubo ni emoción. El PSG fue un ciclón. Por si todavía quedaba algún escéptico con este equipo, para los que decían que estaba a años luz respecto al del año pasado, el primer tiempo del campeón de Europa despejó cualquier duda. No existió ni ese atisbo de remontada que se genera en cualquier partido de vuelta.
No, porque un huracán llamado Kvaratskhelia silenció Stamford Bridge cuando apenas habían transcurrido cinco minutos. El georgiano tiene un idilio total con la Champions. Cuando se pone el parche de esta competición, la sangre de Maradona recorre su cuerpo. Marcó un doblete en la ida y dejó vista para sentencia la eliminatoria con un zurdazo precedido por un despiste de Sarr.
El 0-1 inhibió al Chelsea. Salvo alguna llegada puntual, los de Rosenior jugaron a merced del PSG. Stamford Bridge fue un jardín para el conjunto parisino. Para cuando intentó situarse en el partido, ya perdía 0-2. Barcola se disfrazó de Ronaldinho, como en este mismo estadio hace 21 años y clavó un cohete en la escuadra que agudizó el sufrimiento de los londinenses. Safónov, espectador de lujo, también se unió a la fiesta con una parada monumental a Joao Pedro.
El KO del Chelsea era total, hasta el punto de que Rosenior comenzó a introducir cambios como si estuviera perdido en medio de un laberinto. Ingresaron Delap, Garnacho, Lavia y Archeampong. Ninguno surtió efecto. El PSG se hizo gigante incluso replegando, dosificando esfuerzos, y se sintió tan superior que no necesitó ni presionar
El tercero llegó. Lo firmó Mayulu. La cantera, tan olvidada por el PSG, ahora es un arma para Luis Enrique. Con tan solo 19 años, el imberbe mediocentro ya ha marcado en la final de la Champions, al Barça en Barcelona y al Chelsea en Londres. Muchos soñarían con rozar algo así.
Por si fuera poco, Safónov se transformó en Donnarumma. Lo que le faltaba a este PSG arrollador, un portero al nivel del italiano que desespere a los rivales. El 0-3 es un aviso a Europa. El que ose a intentar tumbar a este pelotón de infantería, el que ponga en duda su aplastante dominio, deberá pasar por el infierno. Un triunfo que lleva el sello de Luis Enrique.


