Bodo/Glimt 3 - Sporting 0 / Nadie despierta al Bodo/Glimt

Ignacio Camacho
As
En el Círculo Polar siguen sin dar las doce y la calabaza todavía luce como una hermosa carroza. Más brillante aún que antes. Quién iba a decir a estas alturas que la varita de Knutsen seguiría haciendo su magia y que su Bodo/Glimt estaría soñando con poder alargar el cuento de hadas en la Champions hasta los cuartos de final después de que los noruegos, que ya se cargaron al Inter, se impusieran ayer al Sporting en la ida de los octavos de final (3-0).

La manera en la que el Bodo se plantó en el campo y dominó durante la primera parte al Sporting podría hacer pensar equivocadamente a más de uno que es un equipo que está rodado. Nada más lejos de la realidad. La liga noruega acabó hace más de dos meses y este fin de semana arrancará al término de la noche polar. Anecdótico. El equipo de Knutsen tiene un sello de autor que el tiempo no puede borrar. Con verticalidad y atrevimiento, los noruegos se plantaron varias veces mano a mano ante Rui Silva. Las primeras ocasiones de Hauge y Evjen se fueran al limbo por muy poco.

El 1-0 llegó de penalti a la media hora. Vagiannidis cargó por la espalda a Fet en el área y el árbitro consideró el contacto más que suficiente para señalar pena máxima. El propio Fet se encargó de transformarlo. Al borde del descanso, Blomberg se encargó de caldear el frío polar del Aspmyra Stadion marcando el segundo tanto local con una sutil definición con su pierna derecha en el interior del área.

La sociedad de la H

Tras el descanso, las necesidades obligaron al Sporting a dar un paso adelante. Lo hizo por la banda derecha, donde los lisboetas encontraron en Fresneda una solución para llegar al área. Aun así, en cada contra del Bodo parecía que los noruegos estaban más cerca de sentenciar la eliminatoria que los portugueses de recortar la diferencia.

De hecho, a pesar de la mejoría del Sporting en la segunda parte, el Bodo dejó prácticamente sentenciada la eliminatoria en el 71′, cuando la Sociedad H del Bodo, la que forman los delanteros Hauge y Hogh, se encontró en el área. El primero centró raso y el segundo remató a placer. El Bodo sigue soñando y, de momento, nadie se atreve a despertarlo.

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