Amistoso | Argelia 0 - Uruguay 0 / Valverde es media Uruguay
Exhibición de liderazgo en sus 92’ en el Allianz Arena. Uruguay adolece de pegada, pero vive cada duelo como si fuese el último. Giménez fue capitán y Araújo, sustituido al descanso
Porque Uruguay será el tercer rival de La Roja en la fase de grupos. El plato fuerte del arranque; el partido que, salvo sorpresas, decidirá quién es primero y quién segundo. El estreno será ante Cabo Verde (15 de junio, en Atlanta), mientras que el segundo partido será frente a Arabia Saudí (21 de junio, de nuevo en Atlanta y en el mismo estadio). Mismos rivales para Uruguay, pero en orden inverso. Para terminar en un cara a cara en México y de madrugada. Porque estos dos primeros partidos serán a las 18:00... pero el tercero, a las 02:00 (hora peninsular española). Habrá que trasnochar para ver este combate, cuyo cuadrilátero será el estadio Akron (Guadalajara). Pinta a partidazo.
Once titular ante Argelia.MARCO BERTORELLODuelo mundialista
Más allá de lo que se vio en Turín, que fue verdaderamente poco. Bielsa prácticamente repitió el once de Wembley; aquel que había empatado ante Inglaterra cuatro días atrás (1-1). Con Valverde al timón −y moviéndose con libertad− y Araújo, que fue sustituido al descanso, en la muralla. Las novedades fueron la entrada de Giménez, capitán y de Fede Viñas. Enfrente, Argelia. Gigante venido a menos, pero que empieza a remontar el vuelo (ganó la Copa África en 2019, no pasó de la fase de grupos en 2021 y en 2023... y en la edición de 2025, ha caído en cuartos). Estará en el Mundial, compartiendo grupo con Argentina, Austria y Jordania. Tiene más solidez que fútbol. Más defensas que delanteros. Tiene a Luca Zidane.
Araújo, ante Argelia.MARCO BERTORELLOMuro Zidane
Quien acaparó uno de los pocos cenitales en el Allianz, amén de su solidez y agilidad. Fue lo que acostumbra: un portero sobresaliente en las estiradas, pero mejorable en los blocajes. La fórmula, sumada al dominio de Uruguay, convirtió el partido en un frontón, a ritmo de exhibición. Las llegadas eran casi una tiranía. Uruguay, Uruguay, Uruguay. En ocasiones, buscando una delicatessen desmesurada; en otras, con más corazón que cabeza. El dominio estaba fuera de duda; pero la pegada charrúa sigue dejando muchas dudas.
Luca Zidane, frente a Uruguay.MARCO BERTORELLOTodo a la vez en todas partes
No su cacique. El Halcón que derrocha corazón. Porque Valverde viene a hacerlo todo: baja a ayudar en la salida, mueve el balón de lado a lado, busca espacios en tres cuartos... y dispara desde fuera. Incluso, visto lo visto en Wembley, lanza los penaltis. Se le han entregado las llaves del equipo nacional, en lo deportivo y no es casualidad, sino consecuencia de su rendimiento. Una decisión inteligente. Argelia se dibujó en un 3-4-3 que terminó siendo casi una línea de seis, fruto de la inercia. Del hundimiento indeseado. Fue peor; Uruguay mereció ganar. Pero sin gol, no hay paraíso. El país se aferra a que en el Mundial, la referencia será Darwin Núñez. Que volverá a su mejor nivel. Porque es su mejor pistolero.
Argelia tuvo más presencia en las gradas −hubo una notable presencia de la comunidad argelina que reside en Turín−, que sobre el césped. Ese, fue territorio de Uruguay. Quien saca tres lecciones de cara al Mundial. Una: Valverde es medio equipo. Si no más. Es el corazón, pulmón y cerebro, a la vez. Dos: la falta de gol es irrefutable. Ha anotado cinco goles en los últimos siete partidos... y dos, fueron a Uzbekistán. Y tres: da igual quién juegue, esta selección lleva la garra en la sangre. Muerde en cada balón como si fuese el último. En cada minuto, como si fuese el último. Eso espera a España. Una selección ante la que es favorita. Pero un hueso muy, muy duro de roer.


