Vinicius también ayudó a la victoria del Real Madrid en Mestalla
Ante el Valencia hubo dos estrategias: colocar a cada futbolista en su sitio y dejar al brasileño fuera del partido.
¿Hubo estrategia especial marcada para el choque ante el Valencia? La respuesta es sí, más concretamente dos. A la primera ya hicimos referencia durante los días previos y era eso de colocar a cada futbolista en su sitio. Adiós a lo de ver a Valverde, Tchouameni y Camavinga en defensa. Se acabó. Los tres, casualmente, fueron los que dieron forma al centro del campo y así seguirá siendo mientras las piernas aguanten. El partido ante el Rayo fue clave para Arbeloa.
La segunda habla de la ausencia de Vinicius, el enemigo público número uno de la afición del Valencia, algo que está más que demostrado. Antes del partido ante el Rayo, el brasileño tenía cuatro amarillas y amenaza de suspensión pesando sobre sus hombros. La decisión a tomar estaba clara y todos en Valdebebas estaban de acuerdo en que, si había un partido para que Vini no estuviera, ese era Valencia. Dicho y hecho.
El delantero vio la amarilla y no hizo acto de presencia en Mestalla y, aunque se volvieron a escuchar insultos hacia algún jugador del Real Madrid, los focos de la afición valenciana ya estuvieron más puestos en Peter Lim y en Corberán que en el propio rival que vestía de azul.
Ahora, Vinicius llegará con dos semanas de entrenamiento específico al tramo decisivo que el Real Madrid tiene por delante ante Real Sociedad, Benfica, Osasuna y Benfica y, sin la amenaza de suspensión asomando en el horizonte. Además, con su equipo a idéntica distancia con respecto al Barcelona.


