Vinicius se queda solo
Con Mbappé tocado, los tres últimos goles del Madrid han venido del brasileño, que ha doblado sus remates. Se le pedía liderar más y no le quema la tarea.
Pero aunque funciona como coartada para Kylian, esas molestias en la rodilla, para el resto del ataque no. Gonzalo es riachuelo pero podría ser un poderoso afluente. Lo mostró ante la Real, con diana al primer remate, pero ha parecido poco para Arbeloa. Dentro del controvertido carrusel de decisiones del tecnico madridista en Pamplona, una fue esa. Con el Madrid perdiendo y agarrotado según se cumplía el minuto 60, la realización televisiva mostraba un plano editorializante del canterano muy serio en el banquillo y encadenado, uno de Arbeloa con rostro pétreo. Quizá preguntándose qué haría Mourinho en una situación semejante. Gonzalo no entró hasta el minuto 74.
Pero volvamos a Vini. En los 33 disparos del Madrid entre Lisboa y Pamplona en una semana, 11 fueron del brasileño. Un tercio, mucho más que su promedio. Mucho más. Exactamente el doble de lo habitual: el 7 madridista venía promediando el 16% de los disparos del equipo en cada partido. Se le pedían responsabilidades y no le quema absorberlas.
Tanto que viendo que está enchufado, el equipo ha delegado en él. Problamente en demasía, como admite el propio Arbeloa. “Necesitamos tener desborde por ambos lados. Volcamos mucho por banda izquierda, es normal, pero así somos fáciles de defender...”, admitió.
Soccer Football - LaLiga - Osasuna v Real Madrid - El Sadar Stadium, Pamplona, Spain - February 21, 2026 Osasuna's Valentin Rosier in action with Real Madrid's Vinicius Junior REUTERS/Vincent WestVincent WestLe amargó la vida a Rosier
Pese a esa previsibilidad reconocida, está otro factor para ir a lo fácil, darle balones a él. Que a Vinicius las cosas le salen. No sólo en forma de goles. Para Rosier, su sombra en Pamplona, fue un tormento. Tanto que en dos de los regates, donde dejó al lateral francés en evidencia, Vini dio el pase al corazón del área en clara ventaja pero le faltó el compañero que lo aprovechase. El único puñal en un Madrid romo.
Tanto le costó a Arbeloa encontrar vías que al final tuvo que ser el propio Vini el que empujase como un ariete y entrando así logró el gol del empate. Al marcar se señaló el nombre de la camiseta. Reivindicación y recordatorio, consciente o no, de que Vinicius está teniendo que hacerlo todo.


