Un periodista boliviano fue secuestrado y torturado tras cubrir un acto electoral en El Alto
Los agresores le cortaron la lengua con un arma cortopunzante y lo amenazaron explícitamente por su profesión. El Gobierno condenó el ataque y afirmó que no quedará impune
Infobae
Un periodista fue secuestrado, torturado y mutilado en la madrugada del pasado jueves en la ciudad de El Alto, la segunda más poblada de Bolivia, en un ataque que los principales gremios de prensa del país califican como un intento de asesinato premeditado para silenciar su labor informativa.
La víctima, identificada como F. Jesús Z.S., fue interceptada cuando regresaba a su domicilio tras hacer la cobertura de un acto de campaña por las elecciones regionales previstas para el 22 de marzo de 2026.
El médico que atendió al periodista en el Hospital Corea de El Alto determinó que las lesiones no fueron accidentales sino cortes finos provocados de manera intencional. La víctima recibió el alta médica tras una intervención quirúrgica y el sábado formalizó su denuncia ante la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc), sometiendo su caso también a valoración del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF).
El ataque se inscribe en un contexto persistente de violencia alimentado por la impunidad, agregaron, señalando que la falta de garantías para investigar con celeridad e independencia y la ausencia de sanciones en casos anteriores han generado un escenario que alienta nuevas agresiones.
El Gobierno de Bolivia condenó el ataque. El ministro de Gobierno (Interior), Marco Antonio Oviedo, manifestó su profunda preocupación y enérgica condena por el grave atentado, calificándolo como una terrible agresión contra el trabajo periodístico y una amenaza directa contra la libertad de prensa y expresión.

El ministerio expresó su compromiso de garantizar condiciones seguras para el ejercicio periodístico y consideró inaceptable cualquier acto que busque intimidar o silenciar a los periodistas. Se informó además que se instruyó a las instancias competentes coadyuvar con las investigaciones hasta identificar a los responsables. “No permitiremos que este atroz suceso quede en la impunidad”, indicó el ministerio, expresando solidaridad con la víctima, su familia y los gremios de prensa.
El ataque ocurre en un año electoral especialmente tenso para el periodismo boliviano. Las elecciones subnacionales de 2026 renovarán más de 5.000 cargos públicos en nueve departamentos del país, en un clima político marcado por la fractura del Movimiento al Socialismo (MAS) y el ascenso de nuevas fuerzas políticas tras la victoria de Rodrigo Paz Pereira en las presidenciales de 2025.
Durante 2024, la ANPB documentó 182 vulneraciones a la libertad de prensa en Bolivia, incluyendo agresiones físicas, despojo de equipos, hostigamiento, amenazas y judicialización del trabajo periodístico. El escenario político fue el terreno más hostil para el ejercicio del periodismo, según el reporte del gremio.
Bolivia ocupa el puesto 124 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2024 de Reporteros sin Fronteras, reflejando un deterioro significativo en el entorno de trabajo para los medios de comunicación. Entre 2022 y 2024, la libertad de prensa se convirtió en el segundo derecho más vulnerado en el país con 495 registros, solo por detrás de la afectación a la institucionalidad democrática, según datos del Observatorio de Defensoras y Defensores de Derechos de Unitas.
Los gremios exigieron una investigación inmediata, exhaustiva e independiente que identifique y sancione a los autores materiales e intelectuales del ataque, así como garantías de protección efectivas para el periodista y su familia.
La denuncia del caso agudiza los reclamos para que Bolivia establezca un mecanismo de protección integral para periodistas, una recomendación formulada repetidamente por organismos internacionales como la ONU, la CIDH y varios Estados en el Examen Periódico Universal.


