Un nuevo Madrid

Tchouameni, Valverde y Camavinga permiten a Arbeloa poner laterales muy altos y presionar arriba. El equipo funcionó sin Bellingham.

Marco Ruiz
As
Jude Bellingham, ausente sobre el campo, presente en el ambiente. El Real Madrid no brilló en Mestalla, pero tampoco sufrió. O al menos, no de la misma manera a cómo lo venía haciendo, en defensa, en los últimos tiempos. Los datos hablan por sí solos. Courtois no tuvo que hacer ninguna parada como el Madrid no recibió ningún disparo a puerta más allá del que se fue fuera rozando el poste, de Beltrán. Y si antes de ese primer partido que se ha perdido Bellingham tras su última lesión se hablaba de que el Madrid podría estar más equilibrado sin él, esa idea vuelve a echar a andar con fuerza después del encuentro.

Ante el Valencia se vio a un Madrid sólido, con oficio. Pero se necesitarán más elementos de juicio para poder profundizar en esa idea porque los datos no son del todo elocuentes. Esta temporada el Madrid sólo no ha recibido disparos a puerta en tres encuentros. En la primera jornada ante Osasuna y en dos de la era Arbeloa, Levante y Valencia, y Bellingham jugó el primero de ellos. Sin embargo, también es cierto que con el inglés en el terreno de juego (ya en esta era Arbeloa), el equipo ha sufrido verdaderas sangrías en defensa: el Mónaco obligó a Courtois a hacer seis paradas, el Benfica disparó a puerta 12 veces (7 paradas) y el Rayo cuatro (para tres paradas).

La lesión de Bellingham y la decisión de Arbeloa de echar mano de David Jiménez hicieron posible que volviera al equipo un centro del campo de músculo, pletórico de energía, formado por un trivote, Tchouameni, Valverde y Camavinga, y por un jugador liberado, Güler para crear juego y dar el último pase. Y la idea, yendo de menos a más, funcionó. Tchouameni y Camavinga, con cuatro y tres respectivamente, fueron los jugadores que más entradas ganaron durante el partido. Valverde recuperó cinco balones, Tchouameni cuatro y Camavinga tres y, sorprendentemente, Güler, con 8, el que más del encuentro. Así que la media funcionó como un bloque e hizo que el equipo estuviera más junto. Y Arbeloa promete repetir con ellos…

Bellingham ha sido un jugador difícil de encajar para todos los entrenadores que ha tenido en el Real Madrid. El que más partido le sacó fue Ancelotti, Con él hizo una temporada de ensueño en su debut: 23 goles y 13 asistencias. Pero era otro Real Madrid, uno en el que no estaba Mbappé y en el que jugaban en punta Vinicius y Rodrygo, y ambos respaldados por el inglés, que actuó toda la temporada muy cerca de la portería.

Con Xabi Alonso hubo más vaivenes… Jude no fue titular hasta bien entrada la temporada, hasta el derbi del Metropolitano (5-2) que, a la postre, le dejó muy señalado y bien pudo ser el origen de la falta de feeling entre el técnico y la estrella. El tolosarra utilizó a Bellinghan en diferentes alturas, incluso partiendo desde la derecha, sin llegar a sacar su mejor versión. Arbeloa estaba en ello hasta antes de la lesión del inglés. Bellingham hizo sus mejores encuentros con el actual técnico ante el Mónaco y sobre todo frente al Villarreal, en ambos casos con libertad de movimientos pero obligado a caer a la izquierda para defender con el dibujo 4-3-3.

Un nuevo Madrid

Este nuevo trivote formado por Tchouameni, Valverde y Camavinga que promete repetirse en el Madrid en las siguientes fechas permite un Madrid más cercano a la idea que tiene Arbeloa para el equipo, que la posición sea más alta y se pueda recuperar más arriba. Camavinga y Valverde haciendo las coberturas a uno y otro lado permitirá a los laterales, Carreras y Trent, que cojan mucha altura.

El único pero es que, una vez más, con ese trivote y Vinicius y Mbappé en punta sólo queda sitio para uno entre Güler y Bellingham. Con todas las piezas disponibles ambos volverán a centrar el debate. Los números de inglés y turco son muy parecidos. Si Bellingham da un pase cada 1,7 minutos y acierta el 89% de ellos, Güler lo da cada 1,5 minutos con un acierto del 90%. Si el inglés recupera un balón cada 19’, el turco lo hace cada 18. Un rendimiento casi calcado de no ser porque Güler tiene un guante en la zurda que le ha hecho dar 12 asistencias (por tanto, 12 goles) por las cuatro de Jude. Y esa sí es una gran diferencia, como también lo es lo que aporta el turco al juego: ha metido 152 centro al área (el balón parado también es suyo) por los 13 (sólo 13), de Bellingham

La eliminatoria ante el Benfica y el partido frente a una Real Sociedad al alza por el efecto Matarazzo será un buen banco de pruebas para ver si este nuevo Real Madrid que plantea Arbeloa funciona. Una sala de máquinas compuesta por Tchouameni, Valverde y Camavinga rebosante de energía, líneas más juntas, laterales muy altos y equipo posicionado con mucha más altura… Y la elección entre Bellingham o Güler vendrá con la vuelta del inglés tras su lesión.

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