Renunció la principal responsable del sector de hidrocarburos en Bolivia en medio de la crisis por combustible contaminado
Margot Ayala denunció presiones internas y una campaña en su contra vinculada, según afirmó, a intereses afectados por investigaciones dentro del ente regulador
“Considero responsable conmigo misma dar un paso al costado. Desde esa convicción y siendo coherente con mis valores personales y profesionales, hoy he decidido renunciar a mi cargo”, declaró. Justificó su dimisión en medio de lo que calificó como “un ataque sistemático” proveniente de una “red de corrupción” interna en la entidad.
“Han articulado incluso con periodistas y otros voceros que se dedican a denigrarme como persona, no solo como profesional”, afirmó, señalando que la presión fue creciendo en las últimas semanas.

La renuncia de Ayala ocurre en medio de una fuerte tensión social tras la eliminación de la subvención estatal a los combustibles, una de las primeras medidas del gobierno de Rodrigo Paz para enfrentar la crisis económica más grave en cuarenta años.
El ajuste duplicó el precio de la gasolina y otros derivados, generando protestas de sindicatos y organizaciones sociales en ciudades como La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro y Beni.
En paralelo, la petrolera estatal informó la semana pasada que parte de la gasolina distribuida presentaba contaminación con goma y manganeso, residuos presentes en tanques de almacenamiento heredados de la administración anterior. El gobierno boliviano reconoció que este combustible defectuoso afectó a unos 2.000 vehículos en distintas regiones. Según las autoridades, la gasolina contaminada fue retirada del mercado y se iniciaron investigaciones para aclarar responsabilidades.
El presidente Rodrigo Paz atribuyó el incidente a un “boicot” interno impulsado por personal de la petrolera estatal vinculado a la gestión anterior.
“En el tema de la gasolina ha habido un boicot. Ojalá podamos llegar hasta el fondo de esto”, expresó Paz. El mandatario anunció además el despido de 360 trabajadores de la empresa estatal como parte de un proceso de depuración.
Los sindicatos de transportistas exigieron la renuncia de los responsables y la implementación de medidas de compensación para los propietarios de vehículos afectados. El gobierno inició conversaciones con representantes del sector para acordar mecanismos de reparación.
Mientras tanto, el Ministerio Público ha abierto una investigación sobre la venta de combustible en mal estado, citando a Margot Ayala para que comparezca y brinde su declaración. La ahora ex directora enfrenta cuestionamientos sobre posibles irregularidades y dijo estar dispuesta a colaborar con las autoridades judiciales.
Ayala, quien trabajó previamente en el área de hidrocarburos durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo, aseguró que nunca militó en ningún partido político ni formó parte de la cúpula de ninguna administración.
“Ingresé al servicio público desde funciones técnicas y, cuando asumí cargos jerárquicos, lo hice por periodos limitados y con responsabilidades concretas. Nunca fui cómplice de irregularidades”, enfatizó.
La crisis por el combustible y la renuncia de Ayala se producen en medio de tensiones políticas en el gobierno de Paz. El vicepresidente Edmand Lara presentó el mismo día una denuncia penal contra el presidente de la petrolera estatal por supuestos contratos con sobreprecio y acusó al ejecutivo de corrupción, lo que profundiza las fracturas en la actual administración.

En su despedida, Ayala pidió a la ciudadanía defender la institucionalidad y no caer en enfrentamientos, asegurando que deja una agencia “limpia, transparente y lista para trabajar por su país”.
El gobierno deberá ahora designar a un nuevo titular para la entidad y enfrentar los retos inmediatos de la crisis energética y la presión social creciente.


