Real Madrid-Benfica / Los octavos son de Vinicius
El brasileño confirma la clasificación de un Madrid que empezó mal y supo rehabilitarse.
Tchouameni, MVP de nuevo, y Valverde, en su sitio, se confirmaron como brotes verdes, Courtois cumplió como ángel de la guarda y Vinicius apareció cuando se le necesitaba. El resto es manifiesta y obligatoriamente mejorable.
El partido tuvo un envoltorio turbulento, aplacado en gran medida por la doble sanción de la UEFA, que mandó al arcén a Prestianni y Mourinho, llama y yesca del incendio, y una baja estruendosa, la de Mbappé, cuya rodilla va y viene desde hace dos meses. En definitiva, 38 goles quedaron en el congelador y se le abrió de nuevo la puerta a Gonzalo, que tiene poco que ver con el francés, especialmente cuando abandona el área. Ahí es menos autónomo, necesita más al equipo y se pierde si la inercia del partido no le acompaña. No le dieron demasiadas oportunidades.
El Benfica compensó la baja de Prestianni con Richard Ríos, centrocampista total colombiano con una magnífica trayectoria en el Palmeiras y que ha pasado más de un mes lesionado. En definitiva, Mourinho añadió un medio más para entorpecer el tráfico en la circulación del Madrid.
Lo cierto es que su equipo se presentó con el resultado de la ida en la cabeza y se apartó de su naturaleza. Presionó mucho arriba de salida y puso intención en apretar a Courtois. Un disparo sin colocación de Rafa Silva abrió el telón del choque. Sucedió en un Bernabéu silencioso. Este es un estadio que compra mejor el thriller de la remontada. En cierto modo adora pasarlo mal para acabar pasándoselo bien. Las ventajas en la ida son cloroformo de alto riesgo, incluso en partidos que pueden marcar toda una temporada como este.
El gol de Rafa Silva
Un gol de Rafa Silva antes del primer cuarto de hora lo demostró hasta convertir ese silencio de castigo en runrún, sintonía del pánico. La jugada dejó en mal lugar a Carreras y Camavinga, que quedaron fuera de escena con una simple pared. Así que Pavlidis llegó hasta la línea de fondo, mandó un centro tenso que tocó Asencio, rechazó como pudo Courtois el fuego amigo a quemarropa y Rafa Silva, que pasaba por ahí, empujó la pelota a la red.
Dos minutos duró el ataque de angustia, que se trasladaba del campo a la grada. Se evaporó con el empate exprés, en un inteligente envío de Valverde, que amagó con un centro a la olla y soltó un pase raso al borde del área bien aprovechado por Tchouameni. Coló su disparo por ese canal que abrió en su día Kroos, maestro del tiro de altísima precisión. El tanto fue el salvavidas del Madrid, porque el partido ya no volvió a manos del Benfica tan abrumadoramente como al principio.
Tchouameni, con este disparo colocado, logró el 1-1.JESUS ALVAREZ ORIHUELANo es que el equipo de Arbeloa se echase sobre los portugueses, pero poco a poco fue apoderándose del choque. Pudo incluso ponerse por delante con un gol de Güler anulado por un fuera de juego previo de Gonzalo que detectó un ojo de halcón con vista de lince. También pudo verse de nuevo por abajo. Ante un latigazo raso de Ríos Courtois estiró a ras de suelo sus dos metros para evitar, una vez más, lo peor. Va camino de que retiren su camiseta el día que se marche. El belga, Tchouameni, Valverde, que se ha quitado un peso y un puesto (el de lateral) de encima y Vinicius fueron dándole la vuelta a un encuentro que parecía venir de nalgas.
Esa tendencia creciente del Madrid se acentuó en el inicio de la segunda mitad. Valverde, Asencio y Trent estuvieron cerca del segundo gol, especialmente el inglés, que en campo ajeno es una gran segunda oleada. Otra cosa resulta como vigilante. Schjelderup, un revoltoso de manual, le puso en apuros.
Palo, lesión y sentencia
Por un momento el equipo de Arbeloa pareció sentirse cómodo en ese dominio, que esta vez no ficcionaba, pero aún no pisa tierra firme. El Benfica, que salía menos que al inicio, aún soltaba latigazos. Uno de Rafa Silva se fue al larguero en una salida inconsciente de Vinicius. Las posibilidades de contra eran demasiado remotas como para arriesgar en la zona en que lo hizo.
Este gol de Vinicius sentenció al Benfica./Juanjo MartínA 20 minutos del final, una mala caída de Asencio le dejó fuera del partido y quién sabe si alguno más. Salió en camilla con un collarín. La defensa del Madrid es la zona cero del club.
El percance, que conmocionó al estadio y al equipo, y la necesidad de un Benfica con todo perdido parecían poner en peligro de nuevo al Madrid, pero otro pase de Valverde puso a Vinicius frente a Trubin y esta vez no perdonó. Sacó a bailar al banderín de córner como en Lisboa, esta vez sin consecuencias, para celebrar el pase. Fue el hombre de la eliminatoria de principio a fin.


