Real Madrid 4 - Real Sociedad 1/ Feliz San Valentín del Madrid
El partido pilló a Madrid y Real Sociedad circulando en dirección contraria. A los donostiarras, de vuelta de un partido crucial de Copa en San Mamés, con la consecuencia lógica de una rotación por fatiga. Cuatro jugadores cambió Matarazzo en el Bernabéu, reforma moderada que no afectó a la mayoría de los principales. Al Madrid, por el contrario, el choque le llegó de ida, camino de Lisboa, zona cero hace poco más de dos semanas y curso que debe repetir como penitencia de aquella infausta noche, esta vez sin red. Así que Arbeloa se guardó a Mbappé, depositario de 38 goles, porque en Da Luz será imprescindible. Un dolor. De los cuatro partidos en que no marcó el francés en la Liga el Madrid solo había ganado uno.
Gonzalo abrió el marcador con este remate.Juanjo MartínLa buena noticia para el equipo de Arbeloa es que Gonzalo se desata sin el francés: diez goles cuando no estaba el genio hasta este choque, once a los cuatro minutos del duelo. Eso tardó en poner por delante al Madrid aplicando el manual del nueve. Buen desmarque y remate sobre la marcha entre instintivo e inteligente, sutil y de punterita, a envío de Trent, que en el pase ofrece su mayor virtud. La pelota casi paseó camino de la red. El secreto estuvo en el ángulo que abrió el ariete con el roce.
En largo
El éxito de la maniobra descubrió un plan. La inercia de la Real de defender hacia adelante le descubrió mucho en el repliegue y el Madrid tiró de balón largo al espacio. Con Camavinga como lanzadera, a Gonzalo se le escapó un gol por cambiar de pierna. En el área conviene no perderse en trámites.
Esa ventaja táctica y en el marcador se le escapó pronto al Madrid por la incontinencia de Huijsen, que aún es defensa con acné. Yangel Herrera entró como un cuchillo en el área blanca y el central se lo llevó por delante cuando la prudencia aconsejaba únicamente taparle el tiro. Se debe una visita al sofá gris, tinte del juego del Madrid esta temporada y consultorio de Arbeloa. Le llovieron algunos pitos de un público tan desconcertado como el equipo: es capaz de silbar y animar en el mismo minuto, también de cabrearse y arrepentirse.
Valverde marcó el tercer gol con este tiro.JAVIER GANDULLuego el partido se movió de un pardillo a otro. El realista fue Aramburu, que se comió un recorte de Vinicius y arrastró su pie más de lo aconsejable en el área pequeña. El brasileño hizo todo lo posible por hacer visible el enganchón y del penalti, más debatible que el anterior, sacó el segundo gol blanco. Vinicius fue causa y consecuencia de la jugada. Recordó durante buena parte del encuentro que un día fue un mago y que está en el camino de volver a serlo. Da fe de ello el torturado Aramburu.
Todo sucedía sin demasiado ritmo ni un dominador claro. La Real ganaba la pelota a los puntos, el Madrid las ocasiones por el mismo margen, pero seguían cayendo los tantos en noche de defensas transparentes. La donostiarra le permitió a Valverde controlar al borde del área y ajustar un tiro a la escuadra sin ninguna incomodidad para disparar la ventaja de un Madrid cuyas razones eran los goles. Tres hizo el equipo antes del descanso (el cuarto lo tuvo Gonzalo y se le fue) sin que el juego lo justificase convenientemente. Tampoco se quejara nadie por ello.
Siempre Vinicius
El partido lo cerró Vinicius por la vía rápida a la vuelta del vestuario. Sobre la línea de fondo salió con una maniobra genial y Aramburu, que le había perdido la pista, volvió a mandarle al suelo. Segundo penalti del lateral, segunda transformación del brasileño.
Al partido se le fue la emoción, pero no las ocasiones, que continuaron sirviéndose al por mayor, probablemente por relajación general, en las dos áreas. Gonzalo dos veces, Valverde, Jon Martín, Aihen Muñoz, Vinicius, Güler... Con el resultado fuera de peligro, Arbeloa aplacó los ánimos metiendo a Carvajal y Alaba, tratados hasta ahora como convalecientes. El partido ya no permitía someterles a juicio, pero el capitán interceptó un disparo de Guedes que caló en una tribuna ya entregada. La reconciliación con el Bernabéu, material siempre inestable, parece un hecho.


