PSG 5 - Marsella 0 / Disparate de Dembélé

El francés, con un doblete, hace trizas al Marsella en el Clásico del fútbol francés. Su segundo gol fue una auténtica obra de arte.

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A Dembélé, los comienzos de año le sientan igual que la primavera a las flores. En 2025 se transformó en el mejor jugador del mundo y este año quiere repetir escenario. Hasta diciembre, apenas había marcado cuatro goles. Desde enero ya acumula seis, dos de ellos en el Clásico del fútbol francés contra el Olympique de Marsella, al que barrió el PSG por 5- 0 sin despeinarse, evidencia de que solo un milagro del Lens puede evitar la liga parisina. El Balón de Oro lideró el triunfo de los de Luis Enrique, esculpiendo una obra de arte en el 2-0 que está a la altura de unos pocos elegidos en el mundo.


El PSG no necesitó ni su mejor versión para irse con ventaja al descanso. Reclamó el Marsella nada más comenzar el Clásico una roja de Vitinha sobre Balerdi. El portugués impactó su bota en la tibia del argentino. El árbitro le sacó amarilla y el VAR no le advirtió para que fuera a revisarla.

La polémica aturdió al OM. Su nivel defensivo le puso en bandeja el partido al PSG. Nuno Mendes y Dembélé atacaron el latifundio que dejaba en cada acción su rival y fabricaron el primero. Balerdi, un central que no tiene nivel para este tipo de contiendas, fue el mejor aliado de los parisinos.

El argentino quedó retratado en una acción colosal de Dembélé, que aprovechó el error del central, le dejó clavado en el sitio tras un primer recorte y en la segunda finta, rompió la cintura de Medina para después batir a De Lange con un remate imparable. Una maravilla.

El PSG olió la sangre. Estaba en una de esas noches en las que podía humillar a su máximo rival, una oportunidad de oro que no se presenta cada año. El repaso fue monumental. Cada minuto era un ataque de los de Luis Enrique. El tercero, como era de esperar, no tardó en llegar. Se lo marcó, para colmo, Medina en propia puerta. Y sin digerir el golpe, Kvaratskhelia embocó una volea sensacional que sentenciaba un Clásico que no tuvo ni siquiera emoción y que pretende la liga vender cada año como una rivalidad inexistente desde la llegada de Qatar a París.

Todavía faltaba tiempo para un quinto, obra de Kang-in Lee. La humillación del PSG al Marsella era total. Luis Enrique decidió darle 15 minutos a Dro, que debutó con el campeón de Europa y se mostró participativo en la medular. El Clásico se quedó en París y el Paris Saint-Germain recuperó el liderato tras una gran actuación colectiva en la que borró del mapa e impuso su ley a su archienemigo. 

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