PSG 2 (5)-2 Mónaco (4) / Infarto en París y ‘lío’ para el Barça

El PSG, de milagro, está en octavos. La roja a Coulibaly fue clave. Esperan Barça o Chelsea a los parisinos.

Andrés Onrubia
As
Una expulsión rigurosa de Coulibaly, centrocampista del Mónaco, despertó a un PSG que volvió a sufrir de lo lindo y que estuvo una hora contra las cuerdas ante los monegascos. El campeón de Europa comenzó perdiendo, pero aprovechó la superioridad numérica para salvarse de milagro, porque en el descuento Faes tuvo el 2-3 que habría enviado el partido a la prórroga. El 2-2 clasifica al campeón de Europa a los octavos de final, donde se medirá al Barcelona o al Chelsea.

El Mónaco sorprendió hasta a Luis Enrique. El triunfo del domingo en Lens, remontando un 2-0 inicial, revitalizó a los monegascos. Ni con diez ausencias destacadas los rojiblancos le tuvieron respeto al campeón de Europa. Cuando no tienes nada que perder, lo normal es ir a la guerra con lo que tienes.

La clamorosa ocasión de Coulibaly fue el preludio de que la noche iba a ser larga para el PSG. Desnaturalizado, sin ideas, a merced de un ejército de infantería enfrente, el Mónaco, los de Luis Enrique no pisaron prácticamente el área rival. Apenas tuvo cinco minutos de dominio, tiempo suficiente para haber matado la eliminatoria.

El larguero de Barcola pudo ser la estocada definitiva para el Mónaco, que, sorprendentemente, se lanzó al ataque al borde del descanso. Aprovechando la zozobra parisina, rememorando noches que parecían ya olvidadas, las de las debacles europeas, Akliouche batió a Sáfonov con un remate sutil al primer toque. París enmudeció. La eliminatoria estaba igualada.

Las vidas del PSG en Europa son eternas. No hay momento en el último año en el que la balanza no le haya salido a favor cuando está a punto de decantarse al lado opuesto. En la ida tiró de garra y pundonor para remontar, esta vez le ayudó la torpeza de Coulibaly, que se autoexpulsó en apenas cinco minutos.

La primera fue una amarilla catedralicia, la segunda muy rigurosa porque Achraf exageró la caída. En todo caso, para Kovacs fue indiscutible. El PSG, que rozó el precipicio, resucitó. En la jugada posterior a la expulsión, marcó Marquinhos. París recobró el brío. Inmediatamente después, Kvaratskhelia marcó el segundo y puso la sentencia para un Mónaco que tendrá motivos más que suficientes para quejarse.

El PSG durmió el encuentro con posesiones eternas. El Mónaco, que no sacó a Ansu Fati, no se rindió sorprendentemente. Teze, en el descuento, empató la contienda. Y en la última jugada del encuentro, se paró el tiempo durante dos segundos. Faes remató de cabeza y la pelota salió rozando el poste. El gol habría forzado la prórroga, pero el PSG, que tiene mil vidas, se salvó otra vez y jugará en octavos contra el Barcelona o el Chelsea.

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