Marco Rubio dijo que no sabe si Rusia quiere poner fin a la guerra en Ucrania
El secretario de Estado estadounidense brindó un discurso en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Trató de serenar a sus socios europeos afirmando que Washington quiere “revitalizar” la relación transatlántica
InfobaeEl secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, afirmó este sábado no saber si Rusia va realmente en serio a la hora de poner fin a la guerra de Ucrania, mientras Washington sigue presionando en pos de un acuerdo de paz.
“La buena noticia es que se han reducido los problemas que hay que afrontar para poner fin a esta guerra. La mala noticia es que se han reducido a las cuestiones más difíciles de resolver y aún queda trabajo por hacer en ese frente. No lo sabemos; no sabemos si los rusos se toman en serio el fin de la guerra. Dicen que sí”, añadió Rubio.
El funcionario también trató de serenar a sus socios europeos afirmando que Washington quiere “vigorizar” la relación transatlántica, para que una Europa fuerte ayude a Estados Unidos en su misión de renovar el orden mundial.
El jefe de de la diplomacia estadounidense adoptó un tono conciliador al tomar la palabra en la Conferencia de Seguridad de Múnich ante una audiencia de líderes europeos, traumatizados por el reciente afán del presidente Donald Trump de apoderarse de Groenlandia.
“No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia humana”, dijo. “Queremos una alianza revitalizada”, insistió.
“Lo que queremos es una alianza revitalizada que reconozca que lo que ha afectado a nuestras sociedades no es solo un conjunto de malas políticas, sino un malestar de desesperanza y complacencia. La alianza que queremos es una que no se vea paralizada por el miedo, el miedo al cambio climático, el miedo a la guerra, el miedo a la tecnología. En cambio, queremos una alianza que se lance con valentía hacia el futuro”, agregó el jefe de la diplomacia norteamericana.
En un denso discurso, Rubio arremetió contra “la inmigración masiva”, las políticas climáticas que “empobrecen a nuestros pueblos” y la “locura” de un libre comercio que desindustralizó Europa y Estados Unidos “en beneficio de rivales y adversarios”.
Igualmente ensalzó la conexión “espiritual y cultural” a ambos lados del Atlántico, fundamentada según expuso en la lengua, el cristianismo y el origen europeo de millones de estadounidenses.
Estados Unidos estará “impulsado por una visión de un futuro tan orgulloso, tan soberano y tan vital como el pasado de nuestra civilización”, dijo en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en Alemania.
“Y aunque estamos dispuestos, si es necesario, a hacerlo solos, preferimos y esperamos hacerlo junto a ustedes, nuestros amigos de Europa”, agregó. “No queremos que nuestros aliados sean débiles, porque eso nos hace débiles a nosotros”, dijo también.
El secretario de Estado, que es de origen cubano y rememoró a sus ancestros españoles, arremetió duramente contra la inmigración, dos meses después de que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump esgrimiera ese argumento para decir que Europa se asoma a un “borrado civilizacional”.
La “inmigración masiva” es “una crisis que está transformando y desestabilizando sociedades en todo Occidente”, dijo. Debemos “recuperar el control de nuestras fronteras”, lo cual “no es xenofobia, no es odio, es un ejercicio fundamental de soberanía”.
Críticas a la ONU
Rubio arremetió por otro lado contra la ONU, al tiempo que Washington promueve su Junta de Paz, un organismo apadrinado por Trump, que invitó discrecionalmente a decenas de países y se arroga funciones de resolución de conflictos.
“No podemos ignorar, hoy día, que en la mayoría de los asuntos más urgentes no tiene respuestas y prácticamente no ha tenido ningún rol”, dijo Rubio.
El secretario de Estado puso a modo de ejemplo que la ONU no supo parar los conflictos de Gaza y Ucrania, ni “limitar el programa nuclear de los clérigos chiitas radicales de Teherán”.
Y sostuvo que la institución dirigida por António Guterres no hizo nada frente a la “amenaza a nuestra seguridad” planteada según él por el “dictador narcoterrorista” venezolano Nicolás Maduro, capturado por Washington el 3 de enero bajo acusaciones de narcotráfico.
“Las Naciones Unidas siguen teniendo un enorme potencial para ser una herramienta positiva en el mundo. Pero no podemos ignorar que hoy, en los asuntos más urgentes que se nos plantean, no tiene respuestas y prácticamente no ha desempeñado ningún papel. No pudo resolver la guerra en Gaza. En cambio, fue el liderazgo estadounidense el que liberó a los cautivos de los bárbaros y logró una frágil tregua. No ha resuelto la guerra en Ucrania. Se necesitó el liderazgo estadounidense, en colaboración con muchos de los países aquí presentes, para llevar a las dos partes a la mesa de negociaciones en busca de una paz que aún es difícil de alcanzar”, resumió.
El discurso de Rubio marcó un giro respecto al pronunciado un año antes, en el mismo foro, por el vicepresidente JD Vance, quien acusó a los líderes europeos de poner en peligro la seguridad del continente por su política migratoria y sus medidas regulatorias contra los discursos extremistas y de odio en las plataformas y redes sociales norteamericanas.
Los miembros europeos de la OTAN, salvo España, acordaron en la cumbre de junio subir a un 5% su gasto militar en Defensa, obedeciendo a la exigencia de Trump de que el Viejo Continente haga más para protegerse.
La víspera, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió que “una Europa fuerte en una OTAN fuerte significa que el vínculo transatlántico será más fuerte que nunca”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consideró este sábado que el bloque de los 27 debe “pasar a la velocidad superior” y “asumir sus responsabilidades” en Defensa.


