Israel abatió a ocho terroristas de Hezbollah en un bombardeo en el este de Líbano

El Ejército indicó que los extremistas “pertenecían al sistema de misiles” de la organización

Infobae

Un ataque aéreo lanzado el viernes por Israel en el este de Líbano dejó al menos ocho terroristas de Hezbollah muertos. Los bombardeos israelíes se concentraron en la región de Baalbek y el valle de la Becá, en el este del país. Además, alcanzaron objetivos relacionados con Hamas en el sur, lo que elevó la tensión en una zona marcada por la inestabilidad.


Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que sus ataques tenían como blanco tres centros de mando de Hezbollah en Baalbek. De acuerdo con la IDF, esos objetivos estaban vinculados a la estructura encargada de los misiles del grupo terrorista, la cual preparaba supuestos ataques contra territorio israelí y aceleraba su rearme. El ejército israelí remarcó que tales acciones constituyen una violación de los acuerdos de alto el fuego, y reiteró su intención de responder a cualquier amenaza mientras mantiene su compromiso con el cese de hostilidades.

Varias personas se acercan a
Varias personas se acercan a un edificio destruido en un ataque israelí en la localidad de Bednayel, en el este de Líbano, el 21 de febrero de 2026. (AP Foto/Bilal Hussein)

Hezbollah, por su parte, confirmó la pérdida de ocho militantes y llevó a cabo funerales en Baalbek, entre ellos el del comandante Husein Mohamad Yaghi. Cientos de personas asistieron portando banderas del grupo, de acuerdo con la AFP presente en el lugar.

El jefe líder del grupo extremista, Mahmud Qamati, vicepresidente de la oficina política, condenó el ataque como “nueva masacre y agresión” en una intervención transmitida por la cadena Al Manar.

El Ministerio de Salud libanés precisó que se contabilizaron 10 fallecidos en el este y dos más en el sur, como consecuencia de los ataques a posiciones tanto de Hezbollah como de Hamas. Los servicios de emergencia desalojaron escombros en zonas residenciales gravemente afectadas, donde integrantes del grupo armado se encontraban antes del bombardeo, según la AFP.

Desde Israel, las FDI señalaron en un comunicado que integrantes de la unidad de misiles de Hezbollah buscaban fortalecer las capacidades del grupo y organizaban nuevas acciones contra soldados y civiles israelíes. Dichas operaciones, según el ejército israelí, responden a la necesidad de contrarrestar estos riesgos y evitar una escalada mayor. La prensa local destacó el aumento de este tipo de ataques luego del repunte de hostilidades registrado a partir de febrero.

Por su parte, fuentes próximas a Hezbollah consultadas por Al Arabiya señalaron que oficiales de la Guardia Revolucionaria de Irán han reforzado el control sobre las operaciones del grupo en territorio libanés. Esos oficiales, procedentes de Irán, han supervisado directamente las unidades de misiles alcanzadas en el valle de la Becá, incrementando la presión en un contexto de posibles enfrentamientos regionales.

Manifestantes sostienen pancartas y banderas
Manifestantes sostienen pancartas y banderas de Hezbolá durante una manifestación en condena de las recientes acciones militares israelíes en el Líbano, en Beirut (REUTERS/Mohamed Azakir)

Según los mismos reportes, la presencia de mandos iraníes en Líbano evidencia una mayor integración entre Hezbollah y la estrategia militar de Teherán. Este movimiento coincide con maniobras navales iraníes en el estrecho de Ormuz, donde se probó el nuevo misil de largo alcance Sayyad-3G, tal como informó la agencia Mehr. Al mismo tiempo, Estados Unidos intensificó su despliegue militar en Oriente Medio y endureció su postura ante el programa nuclear iraní. Tanto CNN como The New York Times informaron que el ejército estadounidense está preparado para responder a posibles acciones iraníes si así lo determina el presidente Trump.

En el plano doméstico, actores políticos libaneses citados por Nidaa al-Watan advirtieron sobre el riesgo de que el país sea involucrado en un conflicto que responde a intereses foráneos. Exigieron al gobierno libanés que adopte una política de neutralidad ante una potencial escalada entre Estados Unidos e Irán, y recalcaron la urgencia de desarmar a Hezbollah para evitar una crisis aún mayor.

Según MSNBC y otras agencias estadounidenses, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, aseguró que su país responderá proporcionalmente si Estados Unidos recurre a la fuerza, mientras prosiguen las negociaciones sobre los misiles y el acuerdo nuclear. El despliegue militar estadounidense abarca los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford, configurando la movilización más grande de Washington en la zona desde 2003.

La creciente presión política y militar agrava la incertidumbre en Líbano, mientras sectores ligados a Hezbolá sostienen que, ante la amenaza externa, la resistencia armada sigue siendo presentada como su única opción.

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