ISIS reivindicó el atentado terrorista en una mezquita en Pakistán que dejó 31 muertos más de 160 heridos

El ataque suicida durante la oración del viernes se convirtió en el más letal en la capital paquistaní desde 2008

Infobae

Al menos 31 personas murieron y 169 resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado durante la oración del viernes en la mezquita chiita Imam Bargah Qasr-e-Khadijatul Kubra, situada en el área de Tarlai, a las afueras de Islamabad. El ataque, reivindicado por el grupo Estado Islámico (ISIS), constituye el más mortífero en la capital de Pakistán desde el atentado contra el hotel Marriott en 2008.


El estallido se produjo cuando la mezquita se encontraba llena de fieles. De acuerdo con fuentes de seguridad citadas por AFP, el agresor fue interceptado en la puerta y en ese momento detonó el explosivo que portaba. Según el SITE Intelligence Group, especializado en el monitoreo de comunicaciones yihadistas, ISIS afirmó que uno de sus militantes atacó a la congregación con un chaleco explosivo, provocando un elevado número de víctimas.

Testigos como Muhammad Kazim, de 52 años, relataron que una explosión “extremadamente potente” sacudió el edificio justo al inicio de las oraciones. Kazim explicó que, durante la primera inclinación del ritual de la oración, se escucharon disparos y, mientras los presentes aún estaban agachados, se produjo la detonación. Otro asistente, Imran Mahmood, mencionó que hubo un intercambio de disparos entre el atacante, un posible cómplice y miembros voluntarios de seguridad. Mahmood aseguró que uno de los voluntarios alcanzó al atacante en el muslo antes de que este activara el explosivo.

El primer ministro Shehbaz Sharif prometió que los autores del atentado serían localizados y llevados ante la justicia. Por su parte, el vice primer ministro Ishaq Dar calificó el ataque como “un crimen atroz contra la humanidad y una flagrante violación de los principios islámicos”.

En el hospital Instituto de Ciencias Médicas de Pakistán, periodistas de AFP observaron la llegada de víctimas, entre ellas niños, transportadas en camillas, en brazos o incluso en la cajuela de vehículos. Familiares y amigos de los heridos manifestaron su desesperación en el área de urgencias, fuertemente custodiada.

Varias personas se reúnen cerca
Varias personas se reúnen cerca del lugar de una explosión mortal en una mezquita musulmana chií en Islamabad, Pakistán, 6 de febrero de 2026. REUTERS/Waseem Khan

En la mezquita, las fuerzas de seguridad acordonaron la zona de la explosión, donde se apreciaban charcos de sangre, zapatos, prendas y vidrios rotos. Videos difundidos en redes sociales, cuya autenticidad no pudo ser verificada de inmediato, mostraban varios cuerpos cerca de la entrada principal y escombros esparcidos por el salón de oración.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó por medio de su portavoz que “los ataques contra civiles y lugares de culto son inaceptables”.

El atentado ocurre en un contexto de repunte de la violencia insurgente en las provincias del sur y norte de Pakistán, fronterizas con Afganistán. Aunque Pakistán es un país mayoritariamente suní, la minoría chiita —que representa entre el 10 % y el 15 % de la población— ha sido objeto de ataques repetidos en la región. El gobierno paquistaní sostiene que grupos separatistas y militantes islamistas se han refugiado en territorio afgano para lanzar atentados, una acusación rechazada en reiteradas ocasiones por el régimen talibán de Afganistán.

Un hombre reacciona mientras recibe
Un hombre reacciona mientras recibe consuelo tras una explosión mortal en una mezquita musulmana chií en Islamabad, Pakistán, 6 de febrero de 2026. REUTERS/Waseem Khan

En los últimos días, ataques en Baluchistán atribuidos a insurgentes separatistas dejaron 36 civiles y 22 agentes de seguridad muertos, lo que desencadenó operaciones en las que las autoridades reportaron la muerte de casi 200 militantes por parte de las fuerzas de seguridad.

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