Griezmann, una exhibición de otra época
El atacante del Atlético marcó el segundo gol al Barcelona, participó en el tercero y firmó una actuación prodigiosa.
El Principito marcó el 2-0 (su quinto gol en esta Copa), con un sutil toque de interior. Luego tuvo dos ocasiones, una a las manos de Joan Garcia y otra que se fue arriba porque le pegó mal con el pie derecho. Y participó en el 3-0 lanzando a Giuliano al esprint. Y más allá de las cifras y su aportación en los goles, sus movimientos fueron un absoluto quebradero de cabeza para los de Flick.
Griezmann se movió entre líneas a su gusto, y el Barça no lo supo detectar en toda la primera parte. Y ni siquiera necesitó tocar mucho la pelota. Antes del descanso dio 11 pases buenos, uno de ellos sensacional para dejar a Giuliano ante el portero (y solo uno malo) y, en defensa, sumó una recuperación y una intercepción. Cuando tocó apretar, se puso a la derecha de Koke (a la izquierda estaba esta vez Llorente, de forma excepcional). En el segundo tiempo el panorama cambió, el Barça estuvo mucho más entero y a Griezmann le costó brillar. Simeone lo sustituyó en el minuto 68 por Baena.


