En Independiente no alcanza
El Rojo empató su tercer partido consecutivo y no puede poner primera en un año en el que todos los cañones están puestos en este campeonato.
Claro que cada partido tiene sus matices. No es lo mismo el empate ante Estudiantes donde la desatención y la irresponsabilidad fueron protagonistas con un rival de fuste, que la igualdad pálida ante un Newell's con tantos o más problemas que los del Rojo. Tampoco fue el mismo el desarrollo ante un Fortín que exigió mucho más y se chocó con Rodrigo Rey. Es más, hasta esta vez hay que reconocer que tuvo un guiño de suerte con la igualdad tan necesaria como fortuita del gol en contra del rival. De todos modos la sensación del vaso medio vacío que dejaron estos empates es innegable.
El arrastre del semestre pasado sigue siendo una carga o al menos eso parece para este equipo. Por supuesto que muchos de los protagonistas son los mismos y hasta algunas escenas parecen repetirse con asiduidad, por eso este nuevo comienzo tiene sabor a continuidad. Apenas van tres fechas pero el temor de que otra vez haya que ponerse a sacar cuentas imposibles exponen un descontento muy grande. Es tan cierto que falta mucho para llegar al momento de la definición como que si sigue mostrando esta imagen, el Rojo va a mirar todo de afuera otra vez.
Además aunque muchos puedan quedarse sólo con la reprobación a lo hecho por durante los 90 minutos, en la semana pasan muchas cosas que alteran la paz y el normal funcionamiento de un club que de normal cada vez tiene menos. Todo es desprolijo y poco claro cuando se trata de ciertos manejos del resto de dirigencia que quedó en el poder del club. El extraño manejo que se dio con la situación de Javier Ruiz, el préstamo de Enzo Taborda y podrían seguir los ejemplos de hechos que nunca terminan de entenderse. O mejor dicho que nunca son bien explicados ¿Por qué será?
La cotidianidad de lo desprolijo no sólo va cansando a un sector de los hinchas, sino que además termina erosionando las ilusiones futbolísticas del otro sector que sólo se preocupa por la pelota.
Acá estamos de nuevo. Escribiendo unas líneas que parecen repetidas, acompañado en las tribunas a un equipo que devuelve poco y padeciendo a unos dirigentes que pase lo que pase nunca se van.


