El primer ministro de Canadá visitará Tumbler Ridge tras la masacre escolar
Mark Carney anunció que se desplazará a la localidad afectada por el tiroteo, mientras la Policía Montada sigue investigando los motivos del ataque que dejó numerosas víctimas
InfobaeLa pequeña localidad de Tumbler Ridge se encuentra sumida en el duelo tras el ataque armado en una escuela que dejó ocho víctimas mortales y una comunidad profundamente afectada. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha anunciado que visitará la población situada en las estribaciones de las Montañas Rocosas, en la provincia de Columbia Británica, para brindar apoyo directo a los habitantes, aunque la fecha aún no ha sido determinada y depende de la coordinación con las autoridades locales.
La tragedia dejó, además de los fallecidos, 27 personas heridas, dos de ellas en estado crítico. Una de las estudiantes gravemente heridas, Maya Gebala, de doce años, fue sometida a una intervención quirúrgica tras recibir disparos en la cabeza y la nuca. Su madre, Cia Edmonds, informó a través de redes sociales que la situación médica de la niña es de extrema gravedad y que los especialistas temen que no sobreviva. Se ha abierto una campaña en la plataforma Gofundme para costear la atención médica de Gebala, que hasta la fecha ha recaudado cerca de 270.000 dólares (22.700 euros).
La Policía Montada de Canadá mantiene el despliegue de investigadores mientras toda la provincia de Columbia Británica declaró un día de duelo oficial. Las autoridades provinciales suspendieron sus actividades y guardaron un minuto de silencio en homenaje a las víctimas. Las calles de Tumbler Ridge, con una población aproximada de 2.400 habitantes, lucían desiertas en la mañana del jueves y la mayoría de los comercios permanecieron cerrados.
La noche posterior al ataque, cientos de vecinos se congregaron en una vigilia con velas, depositando flores y peluches junto al colegio. La conmoción es generalizada, pues en una comunidad de estas dimensiones prácticamente todos los residentes tienen algún vínculo con las víctimas. El minero Emphraim Almazan expresó el sentir colectivo al declarar: “No podía creer que esto sucediera aquí”.


