“Destrozaron el libro”: el día que el hijo de J.R.R. Tolkien apuntó contra Peter Jackson por El señor de los anillos
Christopher Tolkien, custodio del legado familiar, había rechazado el fenómeno global de la saga en cines al afirmar que la adaptación sacrificó valores esenciales y transformó la mitología en un producto de consumo masivo
InfobaeEl único hijo varón del escritor británico J.R.R. Tolkien defendió el trasfondo ético de la obra original y denunció la pérdida de profundidad intelectual en las adaptaciones cinematográficas.
Christopher Tolkien, principal editor y custodio del legado de su padre, se posicionó como uno de los críticos más severos de la trilogía dirigida por Peter Jackson.
En 2012, poco antes del estreno de El Hobbit: Un viaje inesperado, Christopher Tolkien expresó su rechazo frontal a la saga, afirmando que “destrozaron el libro para hacer una película de acción para personas de 15 a 25 años”, según recogió el sitio español Espinof.
El distanciamiento con la saga y la crítica a la adaptación

Estas declaraciones marcaron el distanciamiento de Christopher Tolkien respecto al fenómeno global que significó la saga.
Las películas alcanzaron un éxito internacional, obtuvieron 17 premios Óscar, incluido el de Mejor Película para El retorno del rey, y se consolidaron como un hito del cine fantástico. Para el heredero y editor, sin embargo, representaron una traición al espíritu y los valores concebidos por su padre.
Christopher Tolkien no solo manifestó públicamente su desacuerdo, sino que también reveló que se negó a reunirse con Peter Jackson tras ver la trilogía.

Según Espinof, su decepción no obedecía a un juicio superficial, sino a su función como guardián principal del legado familiar, responsabilidad que asumió editando y protegiendo la obra original durante décadas.
Además, destacó en entrevistas que el proceso de adaptación suele implicar la omisión de elementos filosóficos y éticos fundamentales, que eran centrales en la visión de su padre para la Tierra Media.
La venta de derechos y el cambio en el legado
En 1969, J.R.R. Tolkien vendió los derechos de El Señor de los Anillos y El Hobbit a United Artists.

El motivo fue estrictamente práctico: con poco más de 100.000 libras esterlinas de la época, el autor buscaba asegurar que sus hijos pudieran cubrir el impuesto de sucesiones tras su fallecimiento en 1973.
Esta decisión, documentada por Espinof, permitió que décadas más tarde Peter Jackson llevara a la gran pantalla la historia de la Tierra Media.
Christopher Tolkien nunca aceptó las consecuencias de ese acuerdo. Consideraba que la obra de su padre trascendía el espectáculo y que la adaptación cinematográfica pervirtió su esencia, centrando la narrativa en el impacto visual y la acción en detrimento de los valores y la integridad literaria de los libros.

“La comercialización de la industria del cine arruinó los valores del libro”, afirmó el único hijo varón de J.R.R. Tolkien, según Espinof.
Desde su óptica, la trilogía transformó una mitología literaria compleja en un producto dirigido a un público joven, sacrificando la profundidad original en favor del entretenimiento.
También lamentaba que el merchandising y la explotación comercial de la franquicia debilitaran la riqueza simbólica y moral de la obra escrita, alejando a nuevas generaciones de lectores de los mensajes más profundos que su padre quiso transmitir.
La gestión actual del legado Tolkien

Tras el fallecimiento de Christopher Tolkien el 16 de enero de 2020, la gestión del legado familiar en la industria audiovisual experimentó un giro relevante.
Para entonces, Amazon ya había adquirido los derechos necesarios para lanzar la serie El señor de los anillos: Los anillos de poder, con la participación activa de la Tolkien Estate.
Actualmente, la implicación directa de la familia Tolkien en nuevos proyectos refleja una postura distinta al rechazo inflexible que mantuvo Christopher Tolkien ante las películas de Peter Jackson, según concluye Espinof.

La apertura a nuevas formas y formatos busca equilibrar el respeto por la obra original con la necesidad de acercarla a audiencias contemporáneas, aunque el debate entre fidelidad literaria y adaptación comercial permanece vigente entre los seguidores de la saga.


