Cuatro años de guerra y la amenaza nuclear no cede: el OIEA alerta del riesgo persistente en las centrales de Ucrania
Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, recuerda en el aniversario de la invasión que sus expertos siguen desplegados en todas las centrales del país para prevenir un accidente con consecuencias regionales
IndobaeCuatro años después de que las fuerzas rusas cruzaran la frontera ucraniana, el riesgo de un accidente nuclear en el país sigue siendo una amenaza latente que ningún avance diplomático ha logrado conjurar. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió este martes, coincidiendo con el aniversario del inicio de la invasión, que la situación de la seguridad nuclear en Ucrania continúa siendo “muy precaria” y que la presencia del organismo en el terreno resulta “más importante que nunca”.
El caso más crítico sigue siendo la central de Zaporiyia, la mayor instalación de energía nuclear de Europa, que quedó bajo control militar ruso desde el 4 de marzo de 2022, apenas diez días después del inicio de la invasión a gran escala. Desde entonces, la planta ha acumulado once cortes de suministro eléctrico externo, episodios que obligan a sus sistemas de seguridad a operar con generadores diésel de emergencia. Lo que Grossi describió hace meses como “prácticamente inimaginable” se ha convertido, según sus propias palabras, en algo habitual.

La vulnerabilidad de Zaporiyia es estructural. Antes de la guerra, la central contaba con diez líneas eléctricas externas; hoy depende de una sola. Sin electricidad externa, los reactores no pueden refrigerarse de forma segura, aunque estén apagados, porque el combustible nuclear sigue generando calor residual durante años. El OIEA ha negociado en los últimos meses cuatro ceses del fuego temporales entre Kiev y Moscú para permitir la reparación de líneas dañadas por la actividad militar en las inmediaciones de la planta.
La amenaza no se limita a Zaporiyia. El 14 de febrero pasado, un dron impactó contra el Nuevo Confinamiento Seguro de Chernóbil, la gigantesca estructura de acero construida para contener el reactor destruido en el accidente de 1986. Según el OIEA, el ataque provocó daños graves y comprometió las funciones de contención de la instalación. Ucrania responsabilizó a Rusia del ataque; el Kremlin lo negó. El organismo de la ONU lleva a cabo desde entonces una evaluación de los daños y ha recomendado una renovación integral de la estructura.
Para contextualizar la magnitud del riesgo, el OIEA formuló en marzo de 2022 sus “Siete Pilares Indispensables” para la seguridad nuclear en conflictos armados, entre los que destacan la garantía de suministro eléctrico externo, la integridad física de las instalaciones y la ausencia de personal armado en los recintos. Grossi ha reiterado ante el Consejo de Seguridad de la ONU que esos principios se vulneran con demasiada frecuencia en Ucrania.
El aniversario se celebró también como una jornada de memoria y reivindicación en Kiev. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, recordó a través de su cuenta de Telegram que el plan inicial de Putin de tomar la capital en tres días fracasó, y destacó el “gran coraje, trabajo duro y perseverancia” demostrados por la población desde el 24 de febrero de 2022. El conflicto ha causado entre muertos y heridos de ambos bandos, militares y civiles, hasta 1,8 millones de víctimas, según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Estados Unidos.
La guerra entra en su quinto año sin que las negociaciones de paz hayan producido resultados concretos, mientras la infraestructura nuclear del país sigue operando en condiciones que el propio organismo de vigilancia de la ONU califica de extremadamente frágiles. La presencia permanente del OIEA en las centrales ucranianas es, por ahora, el único cordón de seguridad que separa la lógica de la guerra de una catástrofe de consecuencias regionales.


