Crisis sin precedentes en Cuba: el colapso energético revela la vulnerabilidad estructural de la economía de la isla

La ausencia de petróleo extranjero y la restricción en el acceso a combustibles sitúan a Cuba ante una coyuntura crítica, marcada por recortes, apagones y un entorno de incertidumbre sin precedentes para la sociedad

Infobae

La combinación de nuevas sanciones estadounidenses y la interrupción total de las importaciones de petróleo ha provocado un deterioro acelerado de la economía cubana, que enfrenta su primer mes sin llegada de crudo extranjero desde 2015, según datos de la consultora Kpler. La contracción del producto interno bruto continuó en 2025, con una caída estimada del 5% y una suma de más del 15% de descenso acumulado desde 2020, de acuerdo con el informe del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). La falta de suministros se refleja en largas filas en las estaciones de servicio de La Habana y en la profundización de la escasez de productos esenciales como alimentos, agua, medicinas y gas para cocinar. El país, que ya producía solo un tercio de la energía que consume, ha visto restringida la oferta de combustibles a la población, que solo puede acceder a la compra en dólares y con un tope de veinte litros por usuario.


La inflación, que ya era elevada en los últimos años, se agrava con la dolarización parcial de la economía y la caída de la producción interna. El déficit fiscal se amplía mientras se reportan apagones de hasta diez horas diarias y un flujo migratorio creciente. Las remesas y las misiones médicas, que junto al turismo habían sido durante años las principales fuentes de divisas, muestran también un retroceso. El escenario descrito por el CEEC es de una “coyuntura crítica”, con solapamiento de crisis y un “modelo económico agotado y sin resortes efectivos” para transformar la situación.

Autos antiguos esperan en fila
Autos antiguos esperan en fila para llenar sus tanques de gasolina mientras el presidente cubano Miguel Díaz-Canel anuncia que su gobierno implementará un plan la próxima semana para enfrentar la escasez de combustible a medida que Estados Unidos avanza para bloquear el suministro de petróleo, en La Habana, Cuba, el 5 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Perez

El sector energético experimenta uno de los embates más severos tras la paralización de los envíos de crudo. La venta de combustible a la población quedó restringida, permitiéndose únicamente transacciones en dólares y fijando un máximo de veinte litros por persona, lo que agudiza las tensiones en el acceso a recursos básicos. Paralelamente, la empresa distribuidora de combustibles suspendió el suministro en pesos cubanos, limitando aún más la disponibilidad para la mayoría de los residentes.

La falta de combustible para aeronaves obligó a la aviación civil cubana a notificar a las aerolíneas la imposibilidad de reabastecimiento en los nueve principales aeropuertos internacionales, entre ellos el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, desde el 10 de febrero hasta el 11 de marzo. Esta medida, considerada inusual incluso para los estándares locales, ha forzado a diversas compañías aéreas a ajustar rutas y programaciones.

En la capital, el tráfico disminuyó de manera notable ante la ausencia de transporte público y la reducción de frecuencias en trenes y autobuses urbanos. Las tarifas de taxis privados aumentaron de manera abrupta, mientras que muchos ciudadanos se ven obligados a caminar largas distancias para cumplir con sus actividades diarias. A nivel nacional, se implementaron recortes en el transporte interprovincial y el cierre temporal de empresas estatales, lo que ha afectado la movilidad y el acceso a bienes y servicios para la población.

Una fila de autos espera
Una fila de autos espera para cargar gasolina mientras los cubanos sufren apagones interminables y filas cada vez más largas para obtener alimentos, combustible y transporte mientras Estados Unidos amenaza con estrangular a la nación insular caribeña, La Habana, Cuba, 27 de enero de 2026. REUTERS/Norlys Perez

El turismo, una de las principales fuentes de ingresos para la economía cubana, está sufriendo un impacto considerable por la crisis energética y la falta de combustible. La suspensión del suministro de combustible para aviones llevó a la cancelación de vuelos internacionales y a la implementación de escalas técnicas en países vecinos para reabastecimiento, lo que ha encarecido y complicado la llegada de visitantes. Air Canada suspendió temporalmente todos sus servicios a Cuba, mientras que otras aerolíneas, como Iberia y Air Europa, informaron a sus pasajeros sobre cambios voluntarios o escalas adicionales en República Dominicana.

Ante la reducción abrupta del turismo, el régimen cubano ordenó el cierre temporal de hoteles con baja ocupación, especialmente en Varadero y los cayos del norte, y dispuso la reubicación gratuita de huéspedes en establecimientos de categorías superiores cuando fue posible. Operadores turísticos internacionales, como los asociados a la Asociación de Turoperadores de Rusia (ATOR), han coordinado con hoteles locales para garantizar la atención a los turistas afectados, estimando entre 4.200 y 4.700 visitantes rusos en la isla al inicio de la crisis.

La suspensión de eventos culturales, como la Feria Internacional del Libro de La Habana y el ajuste de la Serie Nacional de Béisbol, refuerza la percepción de un sector en declive, mientras que el cierre de algunos hoteles emblemáticos —incluidos en la lista los gestionados por la cadena española Meliá— evidencia la magnitud de la emergencia. Estas medidas, sumadas a la caída sostenida del número de visitantes internacionales en los últimos años, comprometen aún más la capacidad del país para obtener divisas y sostener otros sectores dependientes del turismo.

La gente espera transporte mientras
La gente espera transporte mientras los cubanos se preparan para las medidas de escasez de combustible después de que Estados Unidos endureciera el bloqueo al suministro de petróleo, en La Habana, Cuba, el 6 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

Frente al agravamiento de la situación, el régimen cubano implementó un conjunto de medidas de emergencia orientadas a reducir el consumo energético y priorizar recursos. El teletrabajo se convirtió en la modalidad preferente en la administración pública y en empresas estatales, mientras que las clases en universidades y centros educativos migraron a esquemas a distancia o semipresenciales. La semana laboral se redujo a cuatro días, y numerosos organismos estatales acortaron sus horarios, como el Banco Metropolitano, que ahora opera únicamente entre las 8:30 y las 13:00 horas.

El cierre temporal de empresas estatales no consideradas esenciales y la reorganización de la distribución de combustible buscan concentrar los recursos en actividades estratégicas, como la producción de alimentos y la generación de electricidad.

La reducción drástica de actividades presenciales afecta tanto la vida cotidiana como la economía informal, que depende en gran medida de la circulación de personas y de la actividad turística.

Un residente camina por una
Un residente camina por una calle durante un apagón general en La Habana, Cuba, el 14 de marzo de 2025. (AP Foto/Ramón Espinosa)

El origen de la actual crisis energética se vincula a una serie de acciones recientes que han profundizado el aislamiento de Cuba en el mercado internacional. En enero, Estados Unidos intensificó su presión sobre la isla mediante una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, que amenazó con imponer aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba. Esta medida se produjo poco después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, tradicional aliado de La Habana y hasta entonces principal proveedor de crudo.

El embargo estadounidense, vigente desde 1962, sumó así un nuevo capítulo con la interrupción de los envíos petroleros venezolanos y la vigilancia sobre el tráfico marítimo, lo que afectó también a los cargamentos provenientes de Rusia y otras fuentes. México, que en el último año había pasado a ser el principal suministrador de petróleo para la isla, anunció la suspensión de los envíos tras las advertencias de Washington, optando por enviar ayuda humanitaria en lugar de crudo. En consecuencia, las importaciones de petróleo cayeron a cero en enero, según registros de Kpler, marcando el primer mes sin abastecimiento externo en más de una década.

La gente espera transporte mientras
La gente espera transporte mientras los cubanos se preparan para las medidas de escasez de combustible después de que Estados Unidos endureciera el bloqueo al suministro de petróleo, en La Habana, Cuba, el 6 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

El bloqueo económico se ha visto reforzado por la incautación de embarcaciones que transportaban hidrocarburos, como el caso del buque Skipper, y la amenaza de sanciones a cualquier intermediario. Esta escalada, sumada a las dificultades internas de la economía cubana, ha dejado a la isla sin alternativas inmediatas para cubrir su demanda energética, situando al país en una coyuntura excepcionalmente vulnerable.

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