Con un doblete de Bareiro en su debut, Boca superó su estreno en la Copa Argentina

Con dos goles del paraguayo, el Xeneize le ganó 2-0 a con un equipo muletto a Gimnasia de Chivilcoy. En 16vos enfrentará a Sarmiento o Tristán Suárez.

Pablo Ramon, Olé

Aún sin la equivalencia mínima que debería exsistir entre dos equipos (este es sin dudas el atractivo de la Copa Argentina, aunque a veces la diferencia de categoría coquetea con el grotesco) para Boca cualquier escenario que lo aleje del papelón (el año pasado, sin ir más lejos, empató contra un equipo conformado por plomeros, albañiles, docentes y ferreteros) y de algún modo lo ayude a conjugar el verbo ganar es (muy) positivo.


Si además encontró a un centrodelantero que se movió como pez en el área (más allá de lo fácil que el rival le permitió el desmarque) y que además jugó actitudinalmente enchufado, activo y con una confianza que contagió al resto, el bonus de la buena se duplica.

El partido no resiste demasiado análisis, más allá de destacar la intención de este Boca con algunos suplentes de jugar con fluidez desde la tenencia (algo que no se ve seguido en sus partidos de la Liga Profesional) y la búsqueda de transiciones rápidas y asociadas entre los mediocampistas y los delanteros.

Los pobres jugadores de Gimnasia de Chivilicoy no tenían cómo tapar huecos en defensa, porque los jugadores de Boca se los sacaban de encima como muñecos. Si hasta a veces, en medio de la desbandada general, había una última línea de hasta siete jugadores corriendo sin saber bien para dónde ir.



En este marco, Boca pudo haber sacado una diferencia notable en el primer tiempo. De entrada, Bareiro tuvo un mano a mano con el arquero, que definió picándosela por arriba. Dormisch reaccionó bien y la sacó con un manotazo, y después el paraguayo no llegó bien pisado para empujarla. Dentro del largo monólogo del xeneize (a excepción de un tiro cruzado y peligroso de Cáseres en un contraataque), tuvo varias chances. Entre ellas un penal a Janson que no fue convalidado por un offside que no fue y un cabezazo de Pellegrino que rompió el travesaño.

El festejo de Bareiro ante Gimnasia de Chivilcoy (Foto: Pablo Yapura).El festejo de Bareiro ante Gimnasia de Chivilcoy (Foto: Pablo Yapura).

Pero antes de que el tiempo comenzara a pesar, llegó lo inevitable: taco de Braida para habilitar a Janson, centro preciso para que Bareiro, casi cayéndose, anotara el primer gol en su primer partido en Boca.

Después, el equipo de Ubeda bajó la intensidad esperando el momento, y llegó con un centro largo perfecto de Pellegrino para un frentazo de Bareiro, que encima hizo el Topo Gigio. Ya se verá con otros rivales mejor preparados, pero por actitud y destreza, Boca encontró un nueve confiable.

Para Ubeda no deja de ser una buena noticia que los titulares de las crisis se los siga llevando River, aunque para el entrenador de Boca el agua le sigue llegando al cuello. Pero mientras no hagan olas...

El ciclo Ubeda tomó algo de aire (Foto: Pablo Yapura).El ciclo Ubeda tomó algo de aire (Foto: Pablo Yapura).

Al partido le sobró media hora, sino más, otra señal de asimetría. El marcador quedó en dos, pudieron ser cuatro, la diferencia visual fueron al menos seis. Bareiro no fue el único que jugó bien: Figal, Pellegrino, Braida, el mismo Janson, hicieron méritos. Porque en el Boca de hoy, cualquiera que esté con confianza va para adentro. Y eso, en momentos así, es un montón.


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