Atlético 4 - Espanyol 2 / El Atleti espera en las nubes al Brujas
Goleada rojiblanca al Espanyol antes de recibir al equipo belga. Un Espanyol que se adelantó con gol de Jofre, pero Sorloth (2), Giuliano y Lookman remontaron. Expósito hizo el 4-2.
Porque no habían pasado ni seis minutos de partido y Oblak ya había recogido una pelota de su red. Fue una contra rapidísima y afilada que había nacido de que Hancko y Griezmann no se entendieran y Dolan robara el balón, con falta quizá sobre el francés, para correr acerado hacia Oblak. Cuando alcanzó el área, su centro a media altura al primer palo lo remató Jofre con fortuna: lo intentó primero con la izquierda y la llegada de Llorente para molestar en realidad le benefició. La pelota rebotó en el rojiblanco para darle otra vida a Jofre, que marcó casi sin querer, casi cayéndose. 0-1. Manolo siempre sabe cómo hacer cosquillas al Cholo. El Atleti sufría con las transiciones pericas y su propio centro del campo. Baena se iba hacia arriba y Cardoso no es para distribuir. Y como el Espanyol era un equipo cerrado como una lata, Simeone no encontraba abridor por mucho que Pubill, desde su sitio, no dejase de enviarle balones a Lookman. Bienvenidos a la montaña rusa rojiblanca. Había tocado ya el bajar de las nubes. El subir sería en el 21’.
El empate lo hizo Sorloth pero la mitad fue de Llorente. Un Llorente que, subido en su moto, llevó la pelota al área, y la recuperó en la esquina derecha para mandarla con lazo al segundo palo, donde el noruego estaba con la zurda lista a pesar de que un perico tironeaba de su camiseta. El goleador rojiblanco de enero, hacía su primero en febrero. 1-1. Y detrás del gol, vino el juego. Con Cardoso de menos a más, Grizi sacó su talento para aportar luz en la circulación. Pasan los años, y los hombres, y es el francés el que sigue poniendo la música. Como por linterna tiene un cañón, abrió los caminos a Dmitrovic. Sigue siendo el hilo que da forma al collar. La estrella más becaria del fútbol, siempre ahí. Donde todo empieza y se acaba. Ayer como verso libre, buscándole resquicio al rival. Acarició el gol dos veces pero en una cruzó demasiado, fuera un palmo, y otra peinó hacia atrás sin fortuna, tras combinar con Baena, cuya bota es fuente inagotable de pases que abren vías y que sus compañeros no terminan de aprovechar. Atrás guardaba Pubill, un salvavidas que sabe tratar el balón; y que todo hace bien. Ruggeri y Llorente asomaban más que Giuliano y Lookman, ambos en off la primera parte.
En cuanto la segunda comenzó, el nombre del primero se escuchaba alto, envuelto en ole, ole, ole. Giuliano batía a Dmitrovic para aprovechar al fin uno de los pases que salen solo de la bota del 10, para siempre dejar mano a mano a un compañero. Una delicia. De un toque derrumbó todo el engranaje de un Espanyol demasiado hundido. La montaña rusa ya no se movería de arriba. El primer cambio de Manolo fue introducir a Terrats para deshacer la línea de cinco. Antes de que el Cholo sumara a Julián y a Koke al partido, Lookman, que sería uno de los que se iría, celebraría su primer gol en Liga. Que también le había dado al on esta segunda parte. Griezmann botó un córner, Ruggeri lo peinó y el extremo se lanzó en plancha para mandarlo a la red. Lo cierto es que solo necesita media ocasión para hacer el gol.
Sorloth estamparía en el poste un mano a mano, al que respondería Ngonge con un travesaño, antes de que el noruego hiciera el cuarto. Otro de cabeza, tras recibir de Ruggeri. Y, aunque Expósito arañó el 4-2 con un latigazo desde lejos ante un Oblak que cada partido recoge de su red, el Atleti espera al Brujas en las nubes. En la primera de las dos semanas que decidirán esta temporada.


