A ver si nos entendemos: los jugadores de River deben dar la cara
La multitud que colmó nuevamente el Monumental despidió con emoción a Gallardo, uno de los máximos ídolos de su historia, pero a la vez le pasó una factura pesada al plantel: silbó a los más experimentados y bancó a los pibes.
El veredicto fue contundente: banca a los pibes del club, a los recién llegados y al Muñeco en su partida; repudio absoluto para los más experimentados y para aquellos que mostraron un nivel subterráneo en los últimos partidos. La sensación es que los hinchas le van a hacer pagar a algunos por la salida del entrenador más querido de la historia reciente.
Hubo jugadores claramente apuntados, y no casualmente la mayoría de esos se quedó afuera del 11 inicial en el último partido de Gallardo. De los titulares, solo Driussi recibió silbidos y hubo algún reproche para Martínez Quarta. Los dos tienen mucha historia en el club y el destino quiso que anoche marcaran los dos primeros goles del triunfo ante Banfield. Su situación es claramente reversible, son muy queridos ambos; pero ahora deben, permanecer sano uno, y minimizar los errores el otro.
Distinto es el caso del resto. El equipo fue recibido y despedido con chiflidos e insultos y al compás del (en estos días tristemente clásico) "Jugadores, la c*ncha de su madre". Esa actitud fue dirigida hacia nombres en particular, que deberán hacer mérito para dar vuelta la situación, si es que pueden y quieren. De hecho, no sería descabellado que alguno busque un nuevo destino en el corto plazo.
Aunque por decisión dirigencial la voz del estadio haya anunciado la formación más de una hora antes del partido para evitar la reacción de la gente, hay cosas que son inevitables, y de una manera u otra, la reprobación llegó. Poniendo blanco sobre negro, además de Driussi, los repudios fueron, de mayor a menor, dirigidos a: Facundo Colidio, Marcos Acuña, Paulo Díaz, Kevin Castaño, Maximiliano Salas y, más atrás, Giuliano Galoppo y el recién llegado Matías Viña. Si bien es justo resaltar que no son los únicos culpables de este presente, sí es un interrogante saber cómo seguirán sus trayectorias en el Millonario.
Es que si algo demostró este inicio de 2026 es que no existe tal cosa como el borrón y cuenta nueva. La mayoría de este plantel carga con una mochila muy pesada y ahora serán estos mismos futbolistas quienes deberán mostrar el compromiso, el profesionalismo y la capacidad necesaria para revertir este momento. Sobre todo, muchos de ellos deberán demostrar estar a la altura de una camiseta que, hasta ahora, a la mayoría le quedó inmensa.


