“Vini, lo vas a petar”

Flechazo entre Arbeloa y el brasileño. Su misión, clara desde el minuto uno: recuperarle. Los elogios del técnico, públicos y privados, constantes. Ante el Mónaco, el mejor Vinicius.

Fernando S. Tavero
As
Un abrazo vale más que mil palabras. Tras la tormenta, Vinicius brilló y marcó. Y lo hizo tras haber cocinado tres goles. Un regalo a Mbappé, otro a Mastantuono y uno envenenado a Kehrer. Pero faltaba el suyo y llegó. No de cualquier manera. Para terminar de convertir los pitos en flautas. Un tanto de bandera, de capote y montera. Para ver más cerca una salida a hombros de una plaza, el Bernabéu, que trata de reconquistar.

“Hay que volver a la normalidad”, suspiró después con el MVP bajo el brazo. Y justo tras ese momento, tras ese zarpazo a la escuadra del Mónaco, fue directo a la banda. Felicidad, alivio y agradecimiento. In that order. Se fundió con Arbeloa. No es solo un gesto, es un flechazo.

La misión del técnico ha sido cristalina, desde el minuto uno: recuperar al soldado Vini. Y los elogios han sido una constante. En público y en privado. Cuando le cazan las cámaras y cuando no. “Te lo digo todo el rato, ve a por ello. Lo vas a petar, lo vas a petar; dale, aguanta“, captaron las de El Día Después, durante el Día D. El de los pitos, cuando el coliseo blanco bajó casi al unísono el pulgar y levantó la voz. Cuando cargaron contra el brasileño, que se llegó a romper en la bocana. Durante ese trance, Arbeloa fue martillo pilón. Le animó desde la banda sin parar. Para que aguantase y aguantó. Y contra el Mónaco, lo petó. Juego, set y Vinicius.

Cuatro regates y 10,4 kilómetros

La superficie son ese gol, su primero este curso en la máxima competición continental (séptimo en total en la temporada); y esas tres asistencias, o dos y media, para elevar su contador hasta 10 (y media). Pero bajo lo visible hay mucho que rascar. Contra un Mónaco de cristal, y no de Bohemia, Vinicius fue un huracán que se llevó a un Principado a su paso. Completó cuatro de los cinco regates que intentó, generó siete ocasiones (solo Foden, con ocho ante el Nápoles, le supera en la presente edición), disparó cinco veces y la que fue a puerta, entró. Y un dato: recorrió 10,4 kilómetros. Hasta ahora, en esta Champions no había pasado de 10. Más que un número.

La presencia de Federico Pena en la grada del Bernabéu pone en la pista de que puede acelerarse la renovación del brasileño, con contrato hasta el 30 de junio de 2027.

“Cuando están con él, es imparable”

“Lo que decía (antes del partido) es lo que hemos visto. A un Vini que cuando está feliz, es el jugador más desequilibrante que hay. Y a un Vini que si queremos luchar por todos los títulos... le necesitamos". Ese fue el resumen de Arbeloa, que quiso ser escudo en las duras (“Voy a hacer que sus compañeros lo busquen. Representa muy bien al Madrid, encara, se atreve, destaca. Estoy orgulloso de ser su entrenador”) y altavoz en las maduras: “Ese abrazo que me ha dado, no era tanto al entrenador, sino a todo el madridismo. A toda la gente que le ha apoyado, que ha estado con él en esos momentos difíciles". Una declaración que es, a su vez, un mensaje en una botella para la afición. Una petición. Porque, como añadió, “cuando el Bernabéu está con él, es imparable”.

“Vini, lo vas a petar”Cuando los decibelios se dispararon.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Una actuación con la que Vini busca huir del desierto, que todo vuelva a ser oasis. Porque si el último año y medio ha sido complicado, los últimos días lo fueron más. Por aquellos silbidos constantes ante el Levante, aquellos 92 decibelios que hasta despertaron al smartwatch de Arbeloa del letargo. Que le dolieron: “No quiero que me abucheen en mi casa, donde me siento muy cómodo. Pero en los últimos partidos no me sentía así. Siempre que jugaba mal, siempre que hacía algo mal, me abucheaban. Tienen su derecho... No lo entiendo, pero estoy aquí para seguir luchando por este club”. Y apostilló: “Quiero quedarme aquí mucho tiempo”. Y quieren que se quede.

La renovación

De ahí que, como ha contado AS, la renovación esté más cerca. “Me queda otro año más (termina en 2027). Estamos muy tranquilos. Confío en el presidente y él confía en mí. Tenemos muy buena relación y, en su momento, solucionaremos las cosas”, atajó en TNT Brasil, tras un partido que presenció en la grada su agente, Frederico Pena.

En resumen, Vinicius no tiene prisa. Pero sí la tiene para recuperar su nivel. Para volver a esa versión dorada que se quedó compuesta y sin Balón. Esa que ha sido decisiva (lleva 26 goles y 24 asistencias en las últimas cinco Champions) y que tanto ha recordado Arbeloa en las escasas comparecencias que lleva: “Nos va a dar muchos títulos, como ya lo ha hecho”.

La gestión

Mensajes, mensajes y mensajes. En pos de recuperar a su estrella. Que se alinean con el perfil con el que ha aterrizado en el vestuario. Según deslizan desde Valdebebas, amén de la exigencia, Arbeloa ha buscado la cercanía y la confianza, bromas y complicidad, como llave hacia la gestión de la plantilla.

Mucha pregunta buscando conocer las situaciones en las que los jugadores se sienten cómodos en el campo. Para adaptar esas virtudes al sistema en lugar de modificarlas para que encajen en él. El tiempo será el juez del método. Pero, de momento, hay sintonía. En general. Y con Vinicius, concretamente, ha sido un flechazo. Porque, recuerden, un abrazo vale más que mil palabras.

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