Tenis | Open de Australia / Spizzirri y el calor llevan al límite a Sinner

El italiano remonta un partido en el que padeció calambres y que estuvo parado en el tercer set para cubrir la Rod Laver. Le espera Darderi.

Nacho Albarrán
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En una situación parecida a la que vivió el año pasado contra Holger Rune en octavos, Jannik Sinner sobrevivió a un mal día de tenis y de calor (40 grados) en el Open de Australia, y se las arregló para superar a Eliot Spizzirri en la tercera ronda, en un encuentro que estuvo detenido durante unos minutos por culpa del clima. “Estuve estirando, tumbado unos cinco minutos, intentando relajar los músculos y bajar la temperatura corporal. Me ayudó muchísimo”, dijo el italiano, que padeció calambres en varias fases del partido, pero remontó para ganar por 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4 en tres horas y 45 minutos de sufrimiento. “Tuve mucha suerte con la regla del calor”, reconoció Sinner.

El lunes se enfrentará por un puesto en cuartos y con una temperatura un poco más llevadera (sobre los 30 grados) a su compatriota Luciano Darderi, que sorprendió al ruso Karen Khachanov (7-6 (5), 3-6, 6-3 y 6-4 en 3h23.

Desde el citado duelo contra Rune, Sinner no había perdido un solo set en Melbourne. De nuevo estuvo al borde de la retirada a causa de un día tremendamente caluroso, que suele provocarle mareos y problemas musculares. Su calidad y un planteamiento táctico brillante (“Intenté cambiar un poco el ritmo y la velocidad. Buscaba colocar la pelota en un sitio concreto para que volviera a ese lado, lo que me permitió moverme mucho menos en ciertos momentos”, explicó después) le permitieron sobrevivir, pese a tener breaks en contra en el tercer y en el cuarto set. En situaciones límite, el de San Cándido supo reaccionar y detener a un rival en teoría inferior (24 años y 85º del mundo), que le puso en serios aprietos y se adaptó mejor a las condiciones.

“Ahora conozco mejor mi cuerpo”

El saque, con 17 aces, para un total de 56 golpes ganadores, contrarrestó una actuación excesivamente fallona del doble campeón del Grand Slam oceánico, que cometió 51 errores no forzados. “Empecé a tener algunos calambres en el tercer set, aunque poco a poco fueron desapareciendo. Ahora conozco mejor mi cuerpo, tengo algo más de experiencia y trato de manejar mejor estas situaciones. Tuve algo de suerte hoy, porque cuando cerraron el techo tardaron un poco, así que intenté relajarme. Eso me ayudó y también cambió un poco la manera de jugar algunos puntos. Fue clave para mí”, admitió Sinner.

“A veces siento que no hay una explicación clara (para el problema de los calambres). Por ejemplo, anoche no dormí como quería; la calidad del sueño no fue perfecta. Quizás fue eso, quizás no”, explicó el pelirrojo, que tiene la piel bastante clara, algo que puede afectarle cuando se expone al sol y a altas temperaturas. “Es un aspecto que me encantaría mejorar. Por algo voy al gimnasio todos los días y trato de progresar. Por eso llevamos dos años seguidos haciendo la pretemporada en Dubái, entre otras cosas, por las condiciones climáticas. Pero cada jugador tiene sus pequeños problemas; quizás este sea el mío”, afirmó Jannik, un tenista acostumbrado a sobrevivir en condiciones adversas. Y también tiene suerte, como él mismo reconoce. El año pasado, en Wimbledon, el número dos del mundo estaba siendo claramente superado por Grigor Dimitrov cuando el búlgaro se lesionó y tuvo que retirarse. Unos días después, levantó el trofeo de campeón.

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