Supercopa Francia / Luis Enrique es inmortal
El PSG se impone al Marsella en los penaltis tras empatar el partido en el último minuto y se alza con la Supercopa de Francia. El asturiano lo ha ganado todo en Francia.
El partido fue precioso. El encuentro más importante del fútbol francés, el Clásico, estuvo a la altura. El PSG se salvó de un bombardeo incesante en el primer tiempo, sostenido por un excelente Lucas Chevalier, la explicación de que los de Luis Enrique se fueran con ventaja en el marcador al descanso.
El Marsella necesitó un sinfín de ocasiones para marcar, el PSG únicamente una. Perder un balón en la frontal contra el campeón de Europa es un suicidio. Vitinha, aprovechando un error del conjunto marsellés en su área, asistió a un Dembélé que necesitó tan solo elevar la pelota sobre Rulli para marcar su segundo gol del 2026. El Balón de Oro, poco a poco, está de vuelta.
El Marsella no se rindió. Miró otra vez a la cara a su máximo rival. Le tuvo contra las cuerdas durante largos tramos de la final, estrellándose casi siempre con un inconmensurable Chevalier, que en la segunda mitad volvió a sacar un repertorio de paradas imposibles.
Sin embargo, en el único fallo del guardameta francés de la tarde, una mala salida en un uno contra uno frente a Greenwood, el partido cambió por completo. El cancerbero cometió penalti y el inglés no perdonó desde los once metros.
El partido se convirtió en una ruleta rusa. La tensión fue máxima. El Marsella tuvo la suerte que le faltaba para ganar un título y se puso por delante en el 86’, tras un error inesperado de Pacho, que se marcó en propia portería. En la grada ya celebraban el título. Pero apareció Gonçalo Ramos, en la última jugada del encuentro, con ambos equipos fundidos, para empatar y forzar la tanda de penaltis.
Desde los once metros, el PSG logró su decimocuarta Supercopa. Gracias a un brillante Chevalier, que se redimió en un momento crítico de la temporada, los parisinos asestaron un golpe letal al Marsella. Un equipo inmortal, imbatible en los últimos años, que sigue haciendo historia bajo el sello de Luis Enrique, el gran artífice, el artista, el maestro de una obra maestra.


